¿Por qué aparece raramente el cáncer en el Yeyuno e Ileón ?

Siempre hemos pensado que al averiguar la causa del porqué se produce el cáncer con escasez en determinadas partes de nuestro cuerpo, encontraríamos su factor principal. Actualmente creemos con suficientes argumentos que la causa principal radica en nuestro sistema nervioso (electricidad).

Anteriormente hemos hecho una breve descripción sobre la escasez tumoral en las aurículas del corazón y la casi nula aparición tumoral en los ventrículos y en el diafragma. La causa de su rareza la atribuimos a que los potenciales eléctricos que penetran en el endocardio a través del nodo sinoauricular (que es donde se inicia el disparo eléctrico) son débiles, y, por tanto, son portadores de pequeñas cantidades de electrones.

Los potenciales eléctricos altos, al alcanzar los 15 electronvoltios (eV), pueden dar lugar a las radiaciones ionizantes, radiolisis, calor y los radicales libres, cuyos efectos pueden ser los causantes de la ruptura de las dos cadenas de ADN. Este proceso electroquímico es imposible que se produzca con débiles potenciales eléctricos. Los estudios realizados sí lo demuestran.

El músculo liso del tubo digestivo es músculo liso unitario, cuyas células están eléctricamente acopladas a través de las vías de baja resistencia denominadas uniones de brecha.1 Al igual que en todos los músculos, en el músculo liso gastrointestinal la contracción va precedida de actividad eléctrica, que son los llamados potenciales de acción. Las fases de despolarización y repolarización en el yeyuno e íleon y en el ciego se hacen con mayor lentitud, especialmente en el yeyuno e íleon. El potencial eléctrico de dichas zonas es débil, por lo que su electricidad posee escasez de electrones. Sus ondas eléctricas lentas proceden de las células intesticiales de Cajal, que son abundantes en el plexo mesentérico, situado entre las capas musculares.2 Del mismo modo que el nodo sinoauricular es el marcapaso del corazón, las células intesticiales de Cajal pueden considerarse el marcapaso del músculo gastrointestinal.2 Con esta electricidad se hace muy difícil que en el yeyuno e íleon y en el ciego se puedan producir los efectos ya conocidos (radiaciones ionizantes, radiolisis, calor y, sobre todo, los radicales libres que por sí solos pueden producir el cáncer). En el yeyuno e íleon, por otra parte, existe también un buen equilibrio iónico: como en los ventrículos del corazón, se cumple el índice o cociente de Loeb (ver el texto; lo enviamos si lo solicitan).

Un dato muy significativo es que la generación de las ondas eléctricas lentas no se debe al sistema nervioso.2 La hipótesis actualmente aceptada es que las ondas eléctricas lentas son generadas por las propias células intesticiales de Cajal, localizadas entre las capas musculares longitudinal y circular y en la submucosa del intestino.2 En estas circunstancias neurofisiológicas es muy difícil que pueda producirse un proceso tumoral. Por otra parte, si las células de Cajal sólo viven seis días2 es prácticamente imposible la formación de la célula maligna. Normalmente, en este breve espacio de tiempo no pueden producirse las tres principales fases de que consta la formación de una neoplasia: la fase inicial (excitabilidad), formación tumoral y su proyección. Estas células son las más abundantes del intestino delgado, y al faltarles la electricidad a los seis días, sus acciones químicas cesan totalmente. Al morir son sistemáticamente reemplazadas por otras nuevas.

La frecuencia de las ondas eléctricas lentas es máxima en el duodeno (alrededor de 12 minutos) y disminuye a lo largo del intestino delgado, siendo mínima en el íleon distal.2 Por ello, el cáncer se puede producir con mayor frecuencia en el duodeno.

Este fenómeno electrofisiológico constituye una prueba más sobre la poderosa influencia que tienen las intensidades eléctricas sobre las células. Así lo creemos. Las ondas eléctricas lentas también están presentes en el intestino grueso2, pero el gradiente de frecuencia es el inverso: la frecuencia mínima se registra en el ciego, y la frecuencia máxima en las regiones más distales.2 De aquí que se formen neoplasmas con mayor frecuencia en el recto y su entorno y raramente en el ciego.2

Esta descripción podemos hacerla extensiva a todas las partes del cuerpo donde el cáncer aparece raramente. Confiamos plenamente en ser correspondidos.

García Férriz, P.

Bibliografía:

1. Linda S. Constanzo: “Fisiología”. Páginas 63, 125, 127, 129, 324, 326 y 404. Edit. McGraw-Hill Interamericana (México, 1999)

2. Rodney A. Rhoades; George A. Tammer. “Fisiología Médica”. Páginas 587, 588 y 589. 1996.

¿Eres investigador?

¿Eres investigador científico de clínica o de laboratorio y estás interesado en investigar la etiopatogenia del Cáncer y Alzehimer?

He leído y acepto la "política de privacidad"


Trabajos publicados en portalesmedicos.com obteniendo sus correspondientes diplomas validos para consurso oposición