La Rata Topo. Por qué nunca puede padecer de cáncer

LA RATA TOPO. POR QUÉ NUNCA PUEDE PADECER DE CÁNCER
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POR QUÉ NUNCA PUEDE PADECER DE CÁNCER
GARCÍA FÉRRIZ, P.

ÍNDICE


RESUMEN

PALABRAS CLAVE

SUMMARY. KEYWORDS

POR QUÉ LA RATA TOPO NUNCA PADECE CÁNCER

CONCLUSIÓN

BIBLIOGRAFÍA

 

RESUMEN

Este trabajo científico de clínica sobre la rata topo engloba un contenido experimental deGRAN interés científico. Aquí se demuestra una vez más que, “cuando la corriente electroiónica no es intensa debido al poco grado de excitabilidad que tienen sus células en todos los puntos del soma (cuerpo) celular, no es posible que se alcance un elevado voltaje eléctrico capaz de producir intensas radiaciones ionizantes, que son los que producen la ruptura de la estructura celular”.


La carencia de grasa que tiene en su cuerpo este tipo de rata da lugar a que sus conductores nerviosos no puedan arrancar electrones (grasa) de su capa envolvente, que en el cuerpo humano se denomina capa mielínica. Y “con escasa aportación de cargas eléctricas negativas (electrones) la corriente eléctrica siempre será de baja intensidad”. Esta es la causa por la que resulta dificilísimo que aparezca el cáncer en la rata topo, salvo muy rara patología. Pero aún no se ha conocido ningún caso de cáncer, en dichas ratas.


Palabras clave
Pobreza de grasa, escasez de electrones, potenciales eléctricos débiles, normal actividad bioquímica, nula formación de CÁNCER.


SUMMARY


This clinical scientific work on the mole rat experimental content includes high scientific interest. Here we demonstrate once again that “when the current is not strong neuro little degree due to having their cell excitability at all points, it is possible to reach a high electrical voltage capable of producing intense ionizing radiation radiolysis radicals free, intense heat, etc.. they are what produce the rupture of the two strands of DNA.”


The lack of fat in the body is such rat leads to their nervous drivers electrons can not boot (fat) of the envelope layer, which in the human body coat called myelin. And “with little contribution of negative electrical charges (electrons) electric current will always be low intensity”. This is the reason why it is very difficult cancer occurs in the mole rat, except very rare disease.


Keywords
Absence of fat, electron poor, weak electrical potentials, normal, biochemical activity, void formation CANCER.


POR QUÉ LA RATA TOPO NUNCA PADECE CÁNCER

La rata topo (ver figura) es un roedor cuyo hábitat es subterráneo, propio de la latitud africana. Este tipo de rata se caracteriza, aparte de su fealdad, por carecer de grasa corporal y porque puede alcanzar los 30 años de vida1. Pero lo que más me ha llamado la atención es que “no se ha conocido ni un solo caso de cáncer en este tipo de roedor”.

Aquí trato, una vez más, de demostrar que “todos los cánceres (tanto de origen endógeno como procedentes del exterior) son siempre producidos por una misma vía: la patología electrobioquímica, a excepción de las neoplasias provocadas por radiaciones gamma, radiactividad, etcétera, por ser cancerígenos de acción directa y dura que penetran profundamente en los tejidos sin influencia neuronal”.


Sospecho, con fundamento científico, que todos los conductores nerviosos de las ratas topo son amielínicos, o están envueltos con muy escasa cantidad de mielina. Como la mielina se compone principalmente de grasa , es muy lógico y normal que no pueda proporcionar electrones  (cargas eléctricas negativas) al conductor nervioso, lo que provoca que su corriente electroiónica sea constantemente normal. Esto hace que no se produzcan patologías bioquímicas  causantes del cáncer. Estas patologías se inician  siempre cuando la corriente eléctrica alcanza un alto nivel de intensidad (2), que en el ser humano es de 15 electronvoltios (eV). Por tanto, no es posible que con intensidades eléctricas de muy bajo voltaje se puedan producir los peligrosos efectos  sobradamente conocidos.

Resulta imposible que, al no existir fuertes radiaciones ionizantes se produzca la radiolisis causante de la ruptura de la estructura celular.

Si esta descripción neuroanatómica y neurofisiológica correspondiente a las ratas topo no se ajusta al planteamiento que acabo de describir, la teoría electrobioquímica se derrumbaría como un castillo de naipes. Pero veo muy difícil caer en el error. Vuelvo a insistir: no es posible, no concibo, que la malignidad celular se produzca sin el inicio de una hiperexcitabilidad celular. Y cuanto más hiperexcitabilidad persista, mayor intensidad eléctrica se produce, acción que no se produce con toda seguridad en este tipo de rata.


A falta de grasa envolvente (mielina) de los nervios de estos roedores, su actividad motora está regulada por aminoácidos y proteínas de acción motora. Así, en estas circunstancias, es muy lógico que se mantenga de forma constante la estructura celular. La actividad neuroquímica es uniforme y estable, por lo que sería muy difícil (salvo patología) que se produzcan los efectos causantes del cáncer.


Esta es una prueba más que ayuda aún más en el fortalecimiento y creencia de la teoría electrobioquímica. Hasta la fecha “no conozco ni un solo proceso tumoral que, salvo las excepciones ya apuntadas, se aparte de una patología electrobioquímica”.


En otro estudio he tratado de demostrar con la prueba de 30 ratas cómo las 15 ratas desnutridas padecían de cáncer cinco meses más tarde que las otras 15 ratas bien nutridas4. Como es lógico, al escasear la grasa envolvente de los nervios por desnutrición, la intensidad eléctrica disminuía por falta de aportación de cargas eléctricas negativas (electrones), la electricidad se hace más lente y el proceso patológico electrobioquímico se produce con mayor dificultad.

CONCLUSIÓN


Esta prueba de laboratorio y de clínica que nos proporciona la rata topo es portadora de un mérito experimental muy valioso.
Y, por supuesto, ningún gen aparece afectado. El factor genético, por lo tanto, nunca inicia ningún proceso tumoral. Sus conocidas patologías vienen siempre precedidas por una persistente hiperexcitación celular, seguida ésta de una intensa corriente eléctrica, que es la causante de los muy diversos efectos ya conocidos que son los que llegan a producir la malignidad celular.
La fisiología y la patología de nuestro inmenso mapa neuroeléctrico, también se hereda.

BIBLIOGRAFÍA


1.    ALCALDE, J. (2013): “La rata más fea que puede curar el cáncer”, en LA RAZÓN, 4 de agosto.
2.    GONZÁLEZ BARÓN, M. (1998): Oncología Clínica, Edit. Mono Comp., 2ª ed., pp. 16, 283 y 370.