Estudio clínico sobre el Origen del Cáncer

Estudio clínico sobre el Origen del Cáncer

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PRUEBAS DE CLÍNICA Y DE LABORATORIO
SOBRE EL ORIGEN TUMORAL

 

ÍNDICE

Agradecimientos
Resumen. Palabras clave
Introducción
Sección I
Texto (rectificado y ampliado): Por qué, salvo raras excepciones, no se produce el cáncer en determinadas partes del cuerpo
Saco pericárdico
Miocardio
Tumores vasculares
Diafragma: su inervación
Yeyuno e íleon y polo inicial del intestino grueso (ciego)
Potenciales eléctricos del músculo intestinal
Epidemiología
TABLA Y FIGURAS
BIBLIOGRAFÍA
Sección II
Etiopatogenia del cáncer. Pruebas de Oncología Clínica y de Laboratorio
Cadena de investigación oncológica
Comentario
“Mitocondrias Filamentosas Templadas Aisladas con Baja Tensión” (Profesor,
Dr. Mario Gosálvez Gosálvez)
BIBLIOGRAFÍA
Sección III
Nutrición y cáncer con Dimetilbenzoantrazeno en ratas “Ad Libitum” y con dieta limitada
TABLA Y FIGURAS
BIBLIOGRAFÍA

AGRADECIMIENTOS

Deseamos expresar nuestro más profundo y sincero agradecimiento, muy especialmente, a Don José Antonio Torres González, Catedrático de la Universidad de Jaén, por indicarnos y ayudarnos a enfocar el camino a seguir en esta difícil tarea que es la Investigación Científica sobre la etiopatogenia del cáncer. También agradecemos al Vicerrector de la Universidad de Jaén, Don Joaquín Tovar Pescador, por su muy amable disposición para favorecernos en cuanto de él hemos precisado; a Don Francisco Feito Higueruela y Don Felipe Morente Mejías, Catedráticos de la Universidad de Jaén, por su valiosa aportación, que hemos procurado asimilar lo mejor que nos ha sido posible.
Se agradece muy sinceramente al Profesor, Dr. Bartolomé Ribas Ozonas, ex Jefe emérito de Área de Toxicología del Instituto de Salud Carlos III de Majadahonda (Madrid), por su valiosísima colaboración y aportación científica. Al Profesor, Dr. Manuel González Barón, Jefe de los Servicios de Oncología de la Clínica La Paz (Madrid), por sus sabios consejos. También le estamos muy agradecidos a las Dras. Valdizán Valledor, M.C.; Contreras Porta, M.P.; Alcázar Rouslet, M.P. y al Profesor Dr. Rodríguez Rodríguez, L.P. por su importante colaboración al proporcionamos los datos necesarios de los numerosos enfermos encamados en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo (España).
A todos ellos, un cordial abrazo.

RESUMEN. PALABRAS CLAVE

Actualmente existen en el mundo no pocos científicos que están dedicados a la investigación sobre el verdadero origen de todo tipo de cáncer, siendo el sistema nervioso la base esencial de sus estudios. Nuestras investigaciones se iniciaron en el año 1966 y, hasta hoy, hemos publicado doce libros sobre hiperqueratosis, papilomas y, principalmente, sobre el cáncer. Consideramos que la patología del sistema nervioso influye decisivamente en la formación de estos tres procesos electroquímicos.
En este estudio científico podrá comprobarse que hemos empleado la lógica, entre otros requisitos. Creemos que esta es el juez y el árbitro de todas las investigaciones particulares realizadas para levantar el edificio de los conocimientos científicos. Desde que iniciamos nuestra investigación la llevamos por bandera. La lógica debe analizar y averiguar los razonamientos que se utilizan en el ámbito de la ciencia. En la Tabla PeGFer aplicamos la lógica en las observaciones y lo confirmamos con pruebas.
No cabe la menor duda de que cada hallazgo sigue una lógica propia, y, por consiguiente, la validez del hallazgo no es determinada por el método, sino por la verificación experimental de su validez. Así pues, debemos considerar a la lógica, y también a la razón, coincidentes con la ciencia; a estos preceptos se ajusta nuestra investigación.
En la investigación del cáncer hemos puesto mucha dosis de paciencia; y a la paciencia hemos añadido toda la reflexión que nos ha sido posible. Nuestra investigación es muy personal. En nosotros existe un “yo” en el que esbozamos esquemas mentales innatos que necesariamente conducen a interpretar los datos de una forma determinada.
En este estudio, repetimos, podrá observarse claramente que hemos empleado en todo momento la lógica. Esta no construye hipótesis, sino que averigua su consistencia; no inventa, sino que juzga; así pues, consideramos que la lógica es la ciencia de la ciencia misma.
Y esta investigación la desarrollamos aportando una serie de conceptos que, uno por uno, desde el primer eslabón hasta el último, tienen entre sí una clara y definida conexión. El primer eslabón de la cadena de investigación que esbozamos, lo constituye una serie de observaciones en clínica. De las observaciones hemos aportado una hipótesis, que nos facilita el segundo eslabón. Y este nos conduce a la explicación de los hechos observados y a la consecución de las pruebas necesarias, que en este estudio científico exponemos.
En este resumen preconizamos a la corriente eléctrica de nuestro propio organismo como factor esencial para la formación tumoral. Si la electricidad es el mayor excitante celular, es lógico que la neoplasia aparezca desde que se nace hasta el fin de nuestra existencia. Y este fenómeno, precisamente, es lo que sucede. Consideramos pues a nuestra electricidad como la principal responsable de la formación de todo tipo de cáncer. (Véase “Potenciales eléctricos del músculo intestinal”, pág 16)
En este trabajo tratamos de esbozar unos conceptos para que nos proporcionen la suficiente luz, y ver con claridad la realidad de los hechos observados. En esencia, y para definirnos mejor, presentamos este hecho, esta realidad: “con la presencia de nuestra electricidad se puede producir el cáncer; con la ausencia de la electricidad, es muy difícil la formación tumoral”. Aquí tratamos de demostrarlo, aportando pruebas suficientes para darle veracidad a nuestras observaciones efectuadas en la Clínica, y también a la hipótesis que planteamos.
PALABRAS CLAVE
CON ELECTRICIDAD          Se produce: radiaciones ionizantes, radiolisis, radicales libres, calor, CÁNCER
SIN ELECTRICIDAD            No hay acciones químicas.

INTRODUCCIÓN

A través de la historia de la humanidad, se han descubierto numerosos hechos trascendentales que, con frecuencia, han estado precedidos por pequeños detalles y que han pasado desapercibidos: nunca se les dio la menor importancia. Pero siempre en todas las épocas de la vida, surgen personas poseídas de una cualidad imprescindible para la investigación: se trata de practicar con la máxima atención y paciencia el poder de la observación. A esta importante cualidad le sigue un segundo proceso: la teoría, es decir, el estudio meticuloso, estricto y profundo de los hechos observados. Y finalmente, la fase final: lo imprescindible y exigible. Nos referimos, como es lógico, a las pruebas.
Perseverar y fortalecer la observación es propio del que está poseído de querer aprender y profundizar hasta intentar alcanzar el objetivo que el investigador científico pensó inicialmente. “No se puede observar sin pensar; es tan peligroso como pensar sin observar” (Ramón y Cajal). Nuestras observaciones siempre han constituido una fuerte base, que nos ha introducido a plantear una hipótesis.
La hipótesis es el primer balbuceo de la razón en medio de las tinieblas de lo desconocido. La teoría y el dato objetivo están ligados por estrecha relación etiológica, como aquí pretendemos demostrar. Sin la teoría, es imposible labrar honda brecha en el duro bloque de lo real. Ninguna hipótesis puede plantearse sin el paso previo de la observación.
A fuerza de tiempo y atención, hemos podido percibir un rayo de luz en las tinieblas del más abstruso problema. No se debe cejar en el empeño cuando se tiene fe en lo que se piensa y presiente el investigador. No basta con examinar, hay que contemplar. Hemos asumido con emoción, con alegría y total entrega, los fenómenos observados. “Hagámoslos nuestros, tanto por el corazón, como por la inteligencia. Sólo así nos entregarán el secreto” (Ramón y Cajal).
En este estudio, hemos procurado plantear una metódica ampliación del campo de lo observado. No hemos dado el siguiente paso sin antes estar convencidos de que el anterior es una realidad. Y así, sucesivamente, hasta el último eslabón de la cadena investigadora. Con este simple y a la vez complicado sistema de investigación, procedemos a efectuar un breve estudio clínico sobre el por qué aparece raramente el cáncer en el corazón, arterias, venas, diafragma, yeyuno e íleon y polo proximal del intestino grueso (ciego).
Intentaremos convencer.

SECCIÓN I

TEXTO (RECTIFICADO Y AMPLIADO): POR QUÉ, SALVO RARAS EXCEPCIONES, NO SE PRODUCE EL CÁNCER EN DETERMINADAS PARTES DEL CUERPO
Sinceramente mucho nos sorprendería que exista en el mundo un solo investigador científico que tenga el criterio de que “cada tipo de cáncer obedece a un origen propio, distinto al de los demás tumores”.
Para convencernos a nosotros mismos de que sin electricidad no se puede producir ningún tipo de proceso canceroso, se nos ocurrió la idea, hace muchos años, de hacernos la siguiente interrogante: ¿por qué no comprobamos si existe alguna o varias partes de nuestro cuerpo que normalmente no padezca de cáncer?
Iniciamos nuestro estudio con el corazón. Veremos la sorprendente similitud que existe entre el músculo cardíaco, diafragma, yeyuno e íleon y ciego desde el punto de vista de la inervación (electricidad). Empezamos por efectuar una breve descripción neuroanatómica del saco pericárdico. Lo consideramos necesario.

SACO PERICÁRDICO

El pericardio es un saco fibroseroso que envuelve el corazón, el pedículo arterial que de él parte y los pedículos venosos que a él llegan. Los nervios del saco fibroso y de la serosa parietal pertenecen a los tres sistemas:1
Cerebroespinal, por el frénico.
Parasimpático, por los vagos.
Simpático, por sus ramos cardíacos.1
La lámina serosa está inervada por el plexo subepicárdico originado de los plexos pericoronarios.1 Los finos nervios que parten de los plexos pericoronarios son portadores de cargas eléctricas débiles.2,3 Estos nervios se dirigen a la parte posterior de la aurícula derecha, de donde parte dicha electricidad para distribuirse por todas las células cardíacas. Las ramas de los plexos cardíacos se disponen en dos grupos donde los nervios continúan anastomosándose ampliamente. Estos nervios corresponden al pedículo arterial y al pedículo venoso.1 Es de vital importancia también conocer la inervación de las arterias y de las venas.
Cada arteria recibe numerosos nervios vasculares escalonados a lo largo de su trayecto. Las terminaciones de esos nervios se disponen en plexos alrededor de la arteria, mezclados a la adventicia del vaso, confiriéndole el carácter de una vaina simpática periarterial.1 Estas características neuro-vasculares han sido muy interesantes para esta investigación, como más adelante veremos.
La distribución nerviosa intracardiaca comprende una red subepicárdica superficial y redes profundas que se unen en el miocardio para constituir una red subendocárdica.1 Esta distribución neural por todo el endocardio es portadora de débil corriente eléctrica. Y como el endotelio arterial y venoso es continuación del endotelio cardíaco, carece también de terminaciones nerviosas intraendoteliales. La inervación arterial es superficial. Se extiende por todo su trayecto para al final formarse plexos periarteriales. Y de estos plexos surgen los nervios que van a terminar en las partes orgánicas dependientes de su inervación, como así son los casos del sistema cardiovascular, diafragma, yeyuno e íleon y ciego, que a continuación vamos a exponer.

MIOCARDIO

Actualmente se conocen pocos casos de sarcoma primitivo cardíaco. Consideramos que todos los cánceres tienen en su origen un denominador común: la electricidad. Así, por ejemplo, la aurícula derecha del corazón recibe del plexo cardíaco (Fig. 1), a través de unas fibras nerviosas muy finas, una tenue corriente eléctrica, y que, por medio de su sistema cardionector, llega hasta el nodo auriculoventricular. Los ventrículos reciben indirectamente la electricidad del plexo cardíaco a través del haz de His y de la myofibra conducens (red de Purkinje).
La neuroanatomía, neurofisiología, neurohistología normal y patológica y la epidemiología refuerzan nuestro criterio sobre el porqué se producen con rareza los procesos cancerosos en el corazón, arterias, venas, diafragma, etcétera. Las terminaciones nerviosas motoras intraendoteliales del corazón existen raramente; y como el endotelio cardíaco se continúa con los endotelios arteriales y venosos (Fig. 2), en el sistema vascular tampoco aparecen tumores, salvo raras excepciones. Las células de las aurículas y de los ventrículos tienen esencialmente potenciales eléctricos débiles; estos potenciales tienen pocas cargas eléctricas de signo negativo (electrones). Por ello es difícil que se forme en el miocardio un sarcoma primitivo. Pero sí, en cambio, suele formarse con alguna más frecuencia el mixoma auricular. Este tumor benigno está compuesto por tejido conectivo primitivo semejante al mesénquima.43
Siempre pensamos que la escasez de cáncer en el corazón debería mantener una estrecha relación con la pobreza de cáncer en el diafragma y en el yeyuno e íleon, como más adelante veremos. ¿Por qué se nos ocurrió esta idea? La aparición de terminaciones nerviosas intraendoteliales en el corazón es muy rara, tan escasa, que resulta altamente coincidente con la pobreza del cáncer, tanto en el corazón como en el diafragma. La base del pericardio fibroso se funde con el centro frénico o porción tendinosa del diafragma.
En el corazón existen centros locales de motricidad; pero esta motricidad es extracardíaca. El corazón posee, por lo tanto, una inervación motora extrínseca: las terminaciones motoras no existen en el interior del endotelio, estando las serosas libres de dichas terminaciones, salvo en raras ocasiones. Esto está suficientemente probado desde hace muchos años. El TESTUT hace una exhaustiva mención de ello al recoger una amplia y detallada casuística del investigador Dogiel, confirmándose plenamente con los resultados clínicos.4
El nervio vago ejerce sus acciones actuando sobre el músculo auricular, nódulos y haz o fascículo de His, pero no tiene acción directa sobre el ventrículo. Las fibras vagales terminan en su inmensa mayoría en el sistema del automatismo cardíaco, siendo muy pocas las que finalizan directamente en la musculatura auricular. Pertenecen al vago derecho y, por ende, son las únicas que pueden tener un efecto inhibidor sobre la actividad contráctil. Antes de alcanzar a los nódulos, el mayor porcentaje de esas fibras hacen escala en las células ganglionares vecinas a ellos (Fig. 1), por lo que constituyen vías cortas intermedias entre las fibras cardioinhibidoras y las células nodales. 1
No obstante, algunas fibras parasimpáticas van directamente al tejido muscular del nódulo en aquellos puntos donde son muy escasos los elementos nerviosos.1
El impulso eléctrico se inicia en el nodo SA (sinoauricular) que se extiende como onda, estimulando ambas aurículas (Fig. 3), del mismo modo que el impulso eléctrico que se inicia en la región gastroduodenal, se extiende también como ondas en el yeyuno e íleon y en el ciego, estimulando ambas zonas y favoreciendo sus contracciones. Estas ondas se denominan ondas eléctricas lentas de Cajal.2,3
El nodo SA, situado en la pared posterior de la aurícula derecha, inicia el impulso eléctrico para la estimulación del corazón. Cuando la onda de despolarización recorre las aurículas, produce una onda inmediata de contracción auricular.2,3 El estímulo eléctrico nacido en el nodo SA siempre se aleja radialmente del nodo en todas direcciones.2,3 Hay
que tener en cuenta que la despolarización auricular es una onda progresiva de cargas positivas dentro de las células del miocardio.2
El impulso eléctrico que se aleja del nodo AV pasa a las fibras de Purkinje y a las células del miocardio. Los impulsos eléctricos viajan mucho más rápidamente en este tejido nervioso modificado que por las propias células del miocardio. 2 El sistema de conducción neuromuscular de los ventrículos se compone de una sustancia nerviosa específica que trasmite el impulso eléctrico del nodo AV. 2, 3
Hasta aquí hemos expuesto de forma breve y sencilla la vía que normalmente sigue la conducción eléctrica, todos los pormenores que concurren entorno al miocardio. Hemos procurado demostrar desde el punto de vista eléctrico que, salvo circunstancias patológicas, es muy raro que se produzca un proceso canceroso.
Es curioso observar cómo la conducción nerviosa del haz de His en los ventrículos trasmite con gran rapidez el impulso eléctrico del nodo AV a los ventrículos. De esta manera, la despolarización ventricular se inicia a nivel de la superficie endocardíaca y prosigue por todo el espesor de la pared ventricular de todas las zonas al mismo tiempo. Por lo tanto, la despolarización de los ventrículos va, prácticamente siempre, del endocardio a la superficie externa, atravesando simultáneamente todo el espesor de la pared ventricular. 2, 3
En el corazón, su tejido nodal que se desarrolla embriológicamente a partir del tejido cardíaco, ha perdido su capacidad de contracción, y ha desarrollado en alto grado las propiedades de irritabilidad y conductividad. El tejido nodal es el que genera los impulsos eléctricos necesarios para desencadenar la contracción muscular. 2, 3
En la figura 3 exponemos un diagrama que nos facilita más aún su comprensión. La excitabilidad nace en el nodo auricular (SA) o nódulo de Keit-Flack y Koch, y se extiende a todas las fibras miocárdicas. La excitación se propaga al nódulo de His y sus ramas, llegando de este modo al músculo ventricular, que recibe la excitación de dentro afuera. La velocidad de conducción se ha calculado en 1 m/s en la aurícula; de 200mm/s en el nódulo AV; de 4 m/s en el fascículo de His y en las fibras de Purkinje, de 400 mm/s. El menos franco para el paso del estímulo es el nodo AV donde existe un bloqueo natural.2,3
A continuación vamos a exponer una serie de fenómenos que se producen en el endocardio, para intentar demostrar que tiene un débil potencial eléctrico.
Lo iniciamos empezando por las despolarizaciones y repolarizaciones. Son fenómenos eléctricos que se producen en las células cardíacas. Las células cardíacas en reposo se encuentran cargadas o polarizadas, pero la estimulación eléctrica las despolariza y se contraen. 2, 3 El interior de la célula miocárdica, que en general se encuentra cargado negativamente, se vuelve positivo cuando la célula recibe un estímulo para contraerse. 2, 3 La estimulación eléctrica de estas células musculares especializadas se llama despolarización. La despolarización de la célula cardíaca se puede considerar como una onda progresiva de cargas positivas dentro de las células. 2, 3
La onda estimulante de la despolarización comunica al interior de las células miocardiacas una carga positiva.2 La repolarización es un fenómeno estrictamente eléctrico; y la despolarización también es otro fenómeno eléctrico. Una onda de despolarización que avanza se puede considerar equivalente a una onda progresiva de cargas positivas.2 Cuando la onda de despolarización recorre las aurículas, produce una onda inmediata de contracción auricular.2
Después, el impulso eléctrico llega al nodo AV, donde aparece una pausa de una décima de segundo, lo que permite que la sangre llegue a los ventrículos. Esta onda estimulante de despolarización llega finalmente al nodo AV.2 Esta pausa de una décima de segundo permite que la sangre pase de las aurículas a los ventrículos por las válvulas AV. En este mismo momento se están relacionando los fenómenos eléctricos con la fisiología mecánica.2
A continuación de la pausa de una décima de segundo, el nódulo aurículoventricular es estimulado y se inicia un impulso eléctrico que se dirige hacia abajo por el haz de His y las dos ramas del mismo. El impulso eléctrico que se aleja del nodo AV pasa a las fibras de Purkinje y a las células de miocardio.2
Como vemos, las cargas eléctricas de los ventrículos proceden de las aurículas. Los impulsos eléctricos fluyen más rápidamente en el tejido nervioso modificado que por las propias células del miocardio.2,3 Las fibras de Purkinje trasmiten el impulso eléctrico a las células del miocardio produciendo la contracción simultánea de los ventrículos. Por tanto, el impulso trasmitido a las células del miocardio ventricular produce la contracción de los ventrículos. Los ventrículos no muestran respuesta física a la repolarización; 2,3 se trata exclusivamente de un fenómeno eléctrico registrado sobre el EKG. La actividad eléctrica nunca cambia; 2,3 el equilibrio electroiónico es continuo y armónico: así es muy difícil que se produzca ningún proceso tumoral maligno.
Es importante señalar que el sistema “nodo AV – haz de His” está formado por tejido nervioso especializado que conduce rápidamente el impulso eléctrico. El propio músculo cardíaco conduce más lentamente las cargas bioeléctricas, lo que dificulta aún más que se produzca una patología electrobioquímica capaz de producir, por ejemplo, una radiolisis y demás efectos derivados de una intensa corriente eléctrica que, ciertamente, no existe en el endocardio. Resultaría muy peligroso si ello sucediera. Es lógico.

TUMORES VASCULARES

Son muy raros. El sistema vascular presenta unas características similares a las del corazón como defensa ante la formación tumoral. Las arterias y las venas tienen el endotelio que es continuación del endotelio cardíaco. Y como en el corazón, las células del sistema vascular sólo tienen débiles potenciales eléctricos.
Así pues, vemos también como todo el sistema cardiovascular carece de terminaciones nerviosas intraendoteliales (motoras).4 Estas son las únicas causas que conocemos y que consideramos como una fuerte barrera para la formación de cualquier tipo de tumor.

DIAFRAGMA: SU INERVACIÓN

En cuanto al diafragma, vamos a exponer unas consideraciones neuroanatómicas que creemos imprescindibles para esclarecer al máximo que nos sea posible el porqué es muy difícil que se presente un proceso tumoral en dicha parte orgánica.
Empecemos por decir que no existe automatismo propio del músculo diafragmático. El automatismo aquí es por impulso nervioso.
La cara inferior del diafragma está cubierta por el peritoneo, excepto en algunos puntos en los que se adhiere a las vísceras. A esta parte del diafragma la inerva la rama terminal posterior del nervio frénico correspondiente.1 El hecho importante es que este músculo recibe dos nervios: los nervios frénicos. El diafragma tampoco recibe inervación motora procedente del pericardio fibroso, ni del endotelio cardíaco, porque no existen terminaciones nerviosas intraendoteliales (TESTUT). El parénquima diafragmático no recibe corriente eléctrica por la vía cardíaca ni a través de los nervios frénicos. De aquí su resistencia a padecer de cáncer, aún mayor que en el corazón.
Los ramos simpáticos llegan al diafragma no sólo por los nervios frénicos, sino también por los plexos periarteriales, concretamente por los plexos de la arteria pericardiofrénica.1 Los finos nervios que emergen de dichos plexos ejercen una doble función trófica y tónica sobre el diafragma y se extienden por la superficie del músculo diafragmático.1 Esta neuroanatomía, como vemos, es similar a la correspondiente al corazón, al yeyuno e íleo y al ciego, como más adelante veremos. Esta similitud nos hace pensar y creer que esta realidad neuroanatómica puede ser la causa principal de que los procesos tumorales se presenten con acusada rareza. No visualizamos otras etiopatogenias que sean distintas al sistema nervioso.
El origen de los nervios frénicos produce dos ramas ventrales de los nervios cervicales. Su raíz principal se origina en el 4° nervio cervical y sus raíces accesorias del 3º y 5° penetran en el tórax para alcanzar el diafragma, donde terminan.1
De acuerdo con Thevenet y Prieton se pueden describir tres ramas terminales (Fig. 5), tanto a la derecha como a la izquierda, que son: anterior, lateral y posterior, que se separan un poco por encima del músculo. Las dos primeras ramas (anterior y lateral) se insinúan en el espesor de las fibras musculares.1 La posterior termina en la cara inferior del diafragma.1 Pero no existen terminaciones nerviosas motoras en el seno del parénquima. El diafragma está unido a los ventrículos por medio de la porción tendinosa (centro frénico) (Fig. 1), lo que nos ayuda al esclarecimiento del porqué de su rareza tumoral.

YEYUNO E ILEON Y POLO INICIAL DEL INTESTINO GRUESO (CIEGO)

Las vías digestivas se disponen frecuentemente en plexos con ganglios nerviosos situados en su trayecto. Siguen normalmente a las arterias desde su origen hasta sus ramas terminales.1, 4
El músculo liso del tubo digestivo es músculo liso unitario, cuyas células están eléctricamente acopladas a través de las vías de baja resistencia denominadas uniones de brecha.6,7 Al igual que en todos los músculos, en el músculo liso gastrointestinal, la contracción va precedida de actividad eléctrica, que son los llamados potenciales de acción.
Las fases de despolarización y repolarización en el yeyuno e íleon y en el ciego se hacen con mayor lentitud que en el tramo gastrointestinal.7 El potencial eléctrico en dichas zonas del intestino delgado es débil. Sus ondas lentas proceden de las células intersticiales de Cajal, que son abundantes en el plexo mientérico.7 Este plexo es parte del plexo entérico que está entre las capas musculares. Del mismo modo que el nodo sinoauricular es el marcapaso del corazón, las células intersticiales de Cajal pueden considerarse el marcapaso del músculo gastrointestinal.7 Dicho marcapaso establece la frecuencia de potenciales de acción y contracciones.7 Y como en las células auriculares y ventriculares cardíacas, también tienen las células del yeyuno e íleon y ciego esencialmente cargas eléctricas positivas. Con esta electricidad no es posible que en el yeyuno e íleon y en el ciego se puedan producir radicales libres, radiaciones ionizantes, radiolisis y otros efectos que se producen con la acción de elevados potenciales eléctricos. Estas intensidades eléctricas no aparecen en el yeyuno e íleon, ni en el ciego. Lo mismo sucede en el músculo cardíaco.
Resulta curioso y sorprendente que en la faringe, en el esófago y en el duodeno se produce neoplasia con variable frecuencia, a pesar de que la ingesta no se detiene durante todo su trayecto. Y al no detenerse, el bolo alimenticio no provoca excitabilidad celular en sus respectivas paredes internas. En cambio, el quimo atraviesa todo el intestino delgado en 3-5 horas (aunque en determinadas circunstancias puede tardar más). 6, 7 La velocidad de este movimiento es tal, que la última parte de la ingesta suele estar saliendo del íleon cuando la siguiente entra en el estómago.6 Y a pesar de permanecer la ingesta tanto tiempo en contacto con la túnica interna intestinal, no se produce excitación en sus células, especialmente en las células intersticiales de Cajal. Pero a diferencia de la faringe, esófago y duodeno, el yeyuno e íleon y ciego no reciben corriente eléctrica intensa. La ingesta en el yeyuno e íleon y ciego no puede producir excitabilidad en sus células, en dichas condiciones electroquímicas.
El intestino delgado, por otra parte, tiene un ciclo de recambio celular muy rápido; todo el epitelio se renueva en un plazo de 6 días aproximadamente.6, 7 Este ciclo de recambio es muy importante, ya que las células epiteliales son sensibles a la hipoxia y a otros irritantes.6 Si a este constante intercambio celular le unimos la disminución de electrones (carga negativa) en sus células, no es posible que se produzca la excitación celular.
La excitabilidad celular es el inicio de todo proceso tumoral. Así pues, la rara aparición del cáncer en el yeyuno e íleon y en el polo proximal del intestino grueso se debe esencialmente al recambio constante de sus células.
En el músculo cardíaco la electricidad parte de los plexos preaórtico, retroaórtico y subaórtico (Fig. 1). Lo mismo sucede con la arteria mesentérica superior, en la que existen los plexos prearterial y retroarterial (Fig. 4), de donde emergen numerosos finos nervios que conectan con el mesenterio; y este, al insertarse en el yeyuno e íleon, le provoca contracciones intestinales, pero nada más: no provoca excitabilidad celular. Existe una clara y contundente semejanza entre ambas partes de nuestro cuerpo, desde el punto de vista eléctrico.
En la figura número 1, vemos como parten del plexo subaórtico unos finos nervios con sus células ganglionares en su trayecto. Estos nervios con sus cargas eléctricas débiles se dirigen hacia la parte posterior de la aurícula derecha. Y como sólo llevan electricidad positiva, todas las células del músculo cardíaco tienen principalmente cargas eléctricas positivas. 2, 3
En la figura número 4 nos encontramos con una situación neuroanatómica similar a la anterior. En ella, insistimos, vemos también una arteria (mesentérica superior) y sus respectivos plexos (prearterial y retroarterial) de donde parten numerosos y finos nervios que se ponen en contacto con el mesenterio. Estos nervios, como los que recibe el corazón, tienen únicamente cargas eléctricas de signo positivo. ¿Existen otras causas? ¿Estamos en un error? Sinceramente, creemos que no.
Un dato muy significativo es que la generación de las ondas eléctricas lentas no se debe al sistema nervioso.7 La hipótesis actualmente aceptada es que las ondas eléctricas lentas son generadas por las células intersticiales de Cajal, localizadas entre las capas musculares longitudinal y circular y en la submucosa del intestino.7 Estas ondas lentas, como las ondas electromagnéticas en las aurículas cardíacas, sólo son portadoras de cargas eléctricas positivas (+). En estas circunstancias neurofisiológicas es prácticamente imposible que se produzca un tumor maligno primario.
Por otra parte, si las células intersticiales de Cajal sólo viven seis días,7 es muy difícil o imposible la formación tumoral. En este espacio de tiempo no pueden producirse las tres principales fases de que consta la formación de una neoplasia: fase inicial (excitabilidad), formación tumoral y proyección. Al faltarles la electricidad a los seis días a estas células, que son las más abundantes del intestino delgado, sus acciones químicas cesan totalmente: las células mueren, son reemplazadas por otras nuevas.

POTENCIALES ELÉCTRICOS DEL MÚSCULO INTESTINAL

Los potenciales de acción en el músculo intestinal se disparan por ondas eléctricas lentas.7 Estas desencadenan potencial de acción en las fibras del músculo circular.7 La frecuencia de las ondas eléctricas lentas es máxima en el duodeno (alrededor de 12 minutos en el hombre), y disminuye a lo largo del intestino delgado, siendo mínima en el íleon distal (de dos minutos aproximadamente).7
Este fenómeno eléctrofisiológico constituye una prueba más sobre la poderosa influencia que tienen las intensidades eléctricas sobre las células.
Las ondas eléctricas lentas también están presentes en el intestino grueso, pero el gradiente de frecuencia es el inverso: la frecuencia mínima se registra en el ciego, y la frecuencia máxima en las regiones más dístales.7
Este hecho prueba una vez más cuanto venimos manifestando: la epidemiología tumoral nos demuestra que los procesos tumorales se producen con frecuencia en el recto y raramente en el ciego. Lo sintetizamos de la forma siguiente:

CUADRO SINÓPTICO

Intestino delgado

{

Polo proximal (duodeno)

 > frecuencia tumoral

Polo distal (yeyuno e íleon)

> rareza tumoral

Intestino grueso

{

Polo proximal (ciego)

 > rareza tumoral

Polo distal (recto)

> frecuencia tumoral

Las ondas eléctricas lentas se producen alrededor de la circunferencia del intestino y se comportan como si viajaran con gran rapidez en todos los puntos alrededor del segmento intestinal.7 Simultáneamente viajan a mucha menor velocidad en la dirección longitudinal, especialmente en la región ileocecal. El íleo fisiológico –la ausencia de motilidad intestinal– es un estado de comportamiento intestinal en que la función motora silente está programada neuralmente.7 El estado del íleo fisiológico desaparece tras la ablación del sistema nervioso entérico. El ritmo eléctrico básico del intestino delgado es independiente de la inervación extrínseca.7 No obstante, la excitabilidad del músculo liso y su fuerte contracción puede ser modificada por los nervios extrínsecos. Como vemos, resulta interesante y sorprendente el mecanismo electroquímico de todo el tubo intestinal. (Véase Cuadro sinóptico)
Esta descripción expositiva podemos hacerla extensiva a todas las partes orgánicas donde el cáncer suele aparecer raramente. He aquí la causa y denominador común de todos los tipos de cáncer. ¿Hay duda? Esta ha sido nuestra modesta investigación.
Decía el Profesor español, Dr. Cajal (Premio Nobel), que lo importante es conocer a fondo la causa, es decir, el porqué se produce un determinado proceso o enfermedad. Y añadía que el cómo se produce es menos importante. Así lo manifestaba en su magnífico libro titulado “Los tónicos de la voluntad”. Y a tan insigne Profesor hay que seguirle y creerle.
Nosotros creemos haber demostrado el porqué se produce el cáncer y por qué no se produce. ¿Estaremos equivocados?

EPIDEMIOLOGÍA

En los casos clínicos que hemos mencionado (corazón, diafragma, yeyuno e íleon y ciego) la formación neoplásica es bastante rara.
Desconocemos otros motivos que eviten la formación de procesos tumorales malignos a las partes orgánicas descritas. Por ello, mientras no se demuestre lo contrario, la formación de todo tipo de cáncer es por la constante acción de elevados potenciales electroiónicos: estos son los causantes de todos los efectos patológicos que se producen en todo proceso tumoral.
Y no olvidemos que nuestra corriente eléctrica es el mayor excitante que tenemos en el organismo.5 Ella, por sí sola, puede producir un proceso tumoral.
¡Atención a nuestra electricidad!
Más adelante, en la Sección II, expondremos las Pruebas de Oncología Clínica y de Laboratorio resumidas en doce puntos. Estas pruebas van también respaldadas con su correspondiente bibliografía.

TABLA Y FIGURAS

BIBLIOGRAFÍA

  1. LATARJET-RUIZ LIARD; Anatomía Humana; tomo 1°, 3a edición. Páginas 124, 154, 199, 276, 277, 295, 319, 320, 390, 396. Editorial Médica (Panamericana) (1999).
  2. Dr. DALE DUBIN; Electrocardiografía Práctica; 3a edición. Páginas 8, 9, 23, 73, 76, 77 y 153. Editorial McGraw-Hill Interamericana (2.000).
  3. LINDA S. COSTANZO; Fisiología. Páginas 63, 125-127, 129, 324-326 y 404. Editorial McGraw-Hill Interamericana; Imp-Litografía Ingramex, (México).
  4. TESTUT-LATARJET; Anatomía Humana; tomo 2. Editorial Slava Editores S.A. (1975).
  5. MORROS SARDÁ, J.; Elementos de Fisiología, 8a edición. Página 21, 22. Editorial Científico-Médica, tomo I (1961).
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  8. ORTUÑO ORTIN M.; Física para Biología, Medicina, Veterinaria y Farmacia. 1ª edición. Páginas 331, 361, 362, 369, 370, 377, 380, 399-401. Editorial Hurope, S.L. (1996).
  9. DEMETRIO SODI PALLARÉS; Magnetoterapia y cáncer. 2ª edición. Páginas 111, 184-186, 188, 189, 193, 194, 198, 199, 141, 175, 193. (1995).
  10. GARCÍA FÉRRIZ, P.; Teoría Electrobioquímica sobre el tumor Papilar y el Cáncer. Páginas 35-60. Riquelme y Vargas Ediciones. Jaén (1987).
  11. GARCÍA FÉRRIZ, P.; Electrofisiología del Cáncer. Páginas 18, 19, 22, 24-27, 32, 36-39, 43, 47, 48, 99-101. Editorial Ciencia 3. Madrid (2006).
  12. GOSÁLVEZ G., MARIO; Jefe de los Servicios de Laboratorio de la Clínica Puerta de Hierro (Madrid). Células Filamentosas Templadas a Baja Presión.
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  26. ISAAC NEWTON; Colección Grandes Pensadores. Ed. Centro Editor PDA, S.L. Espasa Calpe, S.A. (2007). Páginas 132.
  27. NIETZSCHE; Colección Grandes Pensadores. Ed. Centro Editor PDA, S.L. Espasa Calpe, S.A. (2007). Páginas 42, 93, 94.
  28. SIGMUND FREUD, S.; Colección Grandes Pensadores. Ed. Centro Editor PDA, S.L. Espasa Calpe, S.A. (2007). Páginas 81, 83, 184, 318.
  29. RUSSELL; Colección Grandes Pensadores. Ed. Centro Editor PDA, S.L. Espasa Calpe, S.A. (2007). Páginas 89, 109, 113-115, 120, 123, 127, 150, 241, 248, 260.
  30. ORTEGA Y GASSET; Colección Grandes Pensadores. Ed. Centro Editor PDA, S.L. Espasa Calpe, S.A. (2007). Páginas 17, 20, 32, 39, 73, 74, 179, 203, 342.
  31. ERNST CASSIRER; Colección Grandes Pensadores. Ed. Centro Editor PDA, S.L. Espasa Calpe, S.A. (2007). Páginas 25, 36, 65, 173, 174, 222, 280, 309, 315, 375, 389, 415.
  32. POPPER; La lógica de la investigación. Ed. Tecnos S.A. Madrid (1990). Páginas 19, 43, 70, 71, 77, 81, 83, 86, 91, 93.
  33. POPPER; Conjeturas y reflexiones. Ediciones Paidos Ibérica, S.A. Barcelona (1992). Páginas 24, 51-54, 73, 80.
  34. ALBERT EINSTEIN; Colección Grandes Pensadores. Ed. Centro Editor PDA, S.L. Espasa Calpe, S.A. (2007). Páginas 223, 224, 253, 300.
  35. GALILEO GALILEI; Colección Grandes Pensadores. Ed. Centro Editor PDA, S.L. Espasa Calpe, S.A. (2007). Página 24.
  36. D’ALEMBERT; Colección Grandes Pensadores. Ed. Centro Editor PDA, S.L. Espasa Calpe, S.A. (2007). Páginas 114, 123.
  37. FRANCISCO J. YNDURAIN: Maxwell y Electromagnetismo. Imp. Realigraf, S.A. Móstoles, Madrid (2008). Páginas 9, 32-35, 37.
  38. JOSÉ M. SÁNCHEZ RON. Escritos científicos. Maxwell. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid (1998). Imp. Unigraf. Móstoles, Madrid. Páginas 4, 13.
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  40. GONZÁLEZ BARÓN, M.; Oncología Clínica. 2ª Edición; Ed. Mono Comp. S.A. Páginas 16, 283, 370 (1998).

 

SECCIÓN II

ETIOPATOGENIA DEL CÁNCER.
PRUEBAS DE ONCOLOGÍA CLÍNICA Y DE LABORATORIO

A continuación vamos a exponer todas las pruebas de Oncología Clínica y de Laboratorio que hemos conseguido. Son las siguientes:
1.           En la Tabla PeGFer (expuesta en la Sección I de este estudio) decimos que sin corriente eléctrica, es imposible la aparición de cualquier tipo de tumor maligno, salvo excepciones, como la radiactividad y otras radiaciones duras y penetrantes. Hemos demostrado que sin electricidad no puede aparecer la hiperqueratosis en las extremidades y, menos aún, el cáncer. Normalmente, la célula maligna precisa para su formación elevados potenciales eléctricos.
En el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo (España), y también en clínicas privadas, lo hemos comprobado. En numerosas neoplasias aparece también la queratina, precisamente por la presencia de una elevada intensidad eléctrica. Hay que tener en cuenta que la corriente eléctrica es el mayor excitante que tenemos en nuestro organismo. En dicho Hospital se han dado casos de cáncer en el sistema vegetativo; porque en este campo sí existe la corriente eléctrica.
2.           Cuando la corriente eléctrica es inferior al umbral, el cáncer se puede producir, pero con mayor lentitud. Este es el caso típico de los organismos desnutridos. En estos organismos se pierde lógicamente tejido conjuntivo, lipoides, aminoácidos, proteínas, etcétera. Y esto suele suceder exactamente igual en los nervios: su capa mielínica disminuye de grosor; hay menor cantidad de electrones, al disminuir sustancialmente la cantidad de los componentes de la mielina.
Para que una excitación progrese por el nervio, se requiere la perfecta continuidad de los cilindroejes.1 Cuando el nervio pierde vitalidad, disminuye la excitabilidad y la conductibilidad.1 Los nervios de un organismo desnutrido pierden vitalidad al disminuir el número de mitocondrias, y, por tanto, se produce menor cantidad de ATP: se ve dificultada su producción por la disminución de grasa y de electricidad.
3.           Si los potenciales eléctricos son débiles (caso del corazón, yeyuno e íleon, diafragma, etcétera), es muy raro que se produzca un proceso tumoral maligno. Los nervios, en estas condiciones, normalmente llevan electricidad positiva y pocos electrones. Con esta electricidad es muy difícil que se puedan producir radicales libres, radiolisis, alteraciones del redox, intenso calor, etcétera. Los electrones son difíciles de arrancar de la capa mielínica. Para conseguirlo fácilmente, se precisan grandes intensidades y frecuencias eléctricas.
4.           Con elevados potenciales eléctricos se pueden producir los grandes y peligrosos efectos que acabamos de mencionar. En estos casos, normalmente hay un aumento de producción de ATP, de proteínas mitocondriales, citosólicas y nucleares (motoras).
En estas circunstancias, las proteínas motoras del axón aceleran también su actividad, favoreciendo la conducción electromotriz a través de los microtúbulos, microfilamentos y, muy especialmente, por las neurofibrillas (neurofilamentos) que constituyen el citoesqueleto del axón. Las proteínas motoras son la miosina, dineína y quinesina.
Las grandes intensidades eléctricas arrancan los electrones de la capa mielínica, transformándolos en iones. Así se forma la radiación ionizante cuando supera los 15 eV (electronvoltios).2
Los elevados potenciales eléctricos que se producen en el organismo humano favorecen la mitosis celular.4 Con ello se demuestra su fuerte influencia en la producción de cualquier tipo de cáncer. Las células malignas, lógicamente, tienen mayores cargas eléctricas que las normales.4
En un organismo desnutrido, o con débiles potenciales eléctricos, y menos aún en las partes orgánicas sin corriente electromotriz, es imposible que se produzcan los efectos que conllevan las grandes intensidades eléctricas (véase Tabla PeGFer, en la Sección I).
Y, también, aportamos como una prueba más la Ley de Ohm, que se cumple a la perfección en la neurona. Cuando el diámetro de la membrana es grande (entorno a los 80 µm de diámetro y el diámetro del cono axial es cerca de las 20 µm de diámetro),3 fluirá una mayor cantidad de energía eléctrica. Existirá también más cantidad de canales iónicos y de cargas positivas y negativas a ambos lados de la membrana.
5.           El Profesor, Dr. Mario Gosálvez Gosálvez, Jefe de los Servicios de Laboratorio de la Clínica Puerta de Hierro (Madrid), demuestra en su trabajo científico titulado “Mitocondrias Filamentosas Templadas a Baja Tensión”, cómo el número de las mitocondrias disminuye en los organismos desnutridos, y por lo tanto, disminuye también el ATP. Su disminución se debe a la ausencia o escasez de electricidad y de grasa en sus membranas.2 En la Sección III de este trabajo exponemos el método empleado.
6.           El Profesor, Dr. Bartolomé Ribas Ozonas, Jefe de los Servicios de Toxicología del Instituto de Salud Carlos III, de Majadahonda (Madrid), demuestra con otra prueba efectuada con treinta ratas, 15 bien nutridas y 15 desnutridas, cómo a las ratas nutridas les apareció el cáncer siete meses después de inyectarles Benzopireno, de alto poder cancerígeno. En cambio, a las 15 ratas desnutridas les apareció el cáncer a los doce meses. (Obra en nuestro poder la técnica aplicada. En la Sección III lo exponemos)
Con lo que se demuestra que los nervios motores con escasa vitalidad nerviosa, retrasan la formación tumoral, a pesar de estar su nivel eléctrico por debajo del umbral.
7.           El endocardio de las arterias y venas, por ser prolongación del endocardio cardíaco, tiene escasa electricidad negativa. Los plexos nerviosos que en ellas se forman, tienen más electricidad positiva. Por lo tanto, los finos nervios que emergen de dichos plexos tienen más electricidad con cargas eléctricas de signo positivo. Un claro ejemplo lo tenemos en los plexos correspondientes a la arteria aorta y en la arteria mesentérica superior.
8.           Consideramos que los tumores malignos virásicos y los papilomavirus benignos son producidos por una patología electrobioquímica: la electricidad está siempre presente en todo proceso tumoral. Posiblemente, en la formación de todos los papilomas que se producen en cualquier parte del organismo, interviene el sistema hormonal.
Al predominar las acciones químicas sobre las eléctricas en el sistema vegetativo1se corre el riesgo de que se produzca la malignidad celular. En el sistema esquelético es difícil y muy raro que se forme un papiloma plantar maligno por imponerse la electricidad a las acciones químicas.1 No conocemos ni un solo caso clínico de que se produzca un papiloma plantar maligno y virásico. Pero, en cambio, sí son frecuentes los melanomas interdigitales.
9.           La hipófisis anterior produce una hormona gonadotrópica –la hormona luteinizante–, que junto con la hormona folículoestimulante provoca la ovulación de los folículos de Graaf maduros y la secreción de estrógenos. En el varón estimula el desarrollo y la actividad funcional de las células de Leydig.1
Estas mismas hormonas, por su acción excitante, producen junto con la corriente electromotriz diversos tipos de virus, tanto en el sistema vegetativo como en el voluntario.
Las hormonas circulan por la sangre hacia el órgano efector. Las hormonas de la hipófisis posterior son sintetizadas en las células neuronales de los núcleos hipotalámicos y se almacenan en las terminaciones de las células nerviosas de la hipófisis posterior.1
Las hormonas de la hipófisis posterior pueden producir una gran excitabilidad en edades tempranas (entre los 6 y los 13 años aproximadamente). Son transportadas por la sangre hacia el interior de las papilas del pie, produciendo una excitación en las terminaciones nerviosas de las papilas. Esta excitación electrobioquímica puede producir distintos tipos de virus. Actualmente ya se conocen varios tipos, tanto en el papilomavirus plantar como en el vegetativo. En la formación de estos virus intervienen el factor hormonal (de acción estimulante), los nervios intrapapilares y diversos elementos químicos.
10.         La queratina es producida por las células gliales: estas contienen una proteína denominada citoqueratina. Esta proteína segrega la queratina tanto en el sistema nervioso correspondiente al campo vegetativo, como en el esquelético. Esta queratina aparece en el papilomavirus benigno del pie y en el papiloma virásico maligno del vegetativo. Con ello se demuestra que la corriente electromotriz es también el principal origen de todos los tumores virásicos.
Como vemos, los papilomavirus benignos del pie y los papilomavirus malignos del vegetativo son producidos por una similar etiopatogenia. Por lo que se demuestra que por una misma causa se pueden producir distintos efectos.
11.         El cáncer de hígado que ha sido trasplantado, y a pesar de su total desconexión con el simpático y parasimpático, puede padecer cáncer. Se produce por la existencia de abundantes unidades motoras en el hígado: el hígado tiene su propia inervación motora. Si no la tuviese, nunca se produciría el cáncer de hígado trasplantado; sería imposible que se produjese una exitación celular, imprescindible para la formación de todo tipo de proceso tumoral. ¿Existe otra etiopatogenia?
12.         El potencial eléctrico del yeyuno e íleon y el ciego (principalmente las dos primeras regiones) es débil, por lo tanto, su electricidad tiene escasa cantidad de electrones, abundando las cargas eléctricas de signo positivo. Sus ondas eléctricas lentas proceden de las células intersticiales de Cajal, que son abundantes en el plexo mesentérico.7, 8 Si fuesen fuertes dichos potenciales, se producirían los efectos eléctricos que ya conocemos; y esto es precisamente lo que no se produce, salvo patología.
Del mismo modo que el nodo sinoauricular es el marcapaso del corazón, las células intersticiales de Cajal pueden considerarse el marcapaso del músculo gastrointestinal.7, 8 Dicho marcapaso establece la frecuencia de potenciales de acción y contracciones.7,8
Con esta electricidad no es posible, salvo patología, que en el yeyuno e íleon y en la primera porción del intestino grueso (ciego) se puedan producir radiaciones ionizantes, radiolisis, intenso calor, radicales libres y otros efectos que se producen con la acción de elevados potenciales eléctricos.
Con esta última prueba damos por concluida y, posiblemente confirmada la teoría de que nuestra propia corriente eléctrica es la causante principal de todas las neoplasias. Confiamos en recibir otras opiniones y, así, poder mantener el necesario debate científico.
A continuación exponemos la cadena de investigación. Confiamos resulte eficaz y convincente.

CADENA DE INVESTIGACIÓN ONCOLÓGICA

Toda investigación científica es como una cadena, que consiste en que todos sus eslabones estén relacionados entre sí, desde el primero al último, sin romperse nunca ninguno de ellos. Nuestra cadena de investigación responde a cuatro eslabones o grupos. (Ver Tabla PeGFer en Sección I).
La investigación científica sólo debe responder ante sí misma: sólo valen los resultados. En el primer eslabón o grupo exponemos la importancia que tiene la presencia o la ausencia de la electricidad en las distintas partes de nuestro organismo.
Todo tiene una causa. En este caso concreto, la electricidad. Por lo tanto, en la causa de algo tiene que haber por lo menos tanta realidad como hay en su efecto. Hay que demostrar los efectos por las causas. Los efectos que produce nuestra corriente eléctrica en la formación del cáncer dependen de una misma causa. Ya la conocemos.
En este primer grupo (eslabón) hemos tratado de demostrar que sin electricidad no hay efectos: no puede producirse ningún tipo de tumor maligno. Los efectos corresponden a causas simples y determinables, y nada es en sí misterioso, aunque cueste grandes esfuerzos localizar la causa.
Con este primer eslabón tratamos de iniciar un nuevo método o vía de investigación, que hasta hoy ha sido desconocido. Decía Descartes que “las únicas oscuridades obedecen a la ignorancia o la insuficiencia de nuestros medios de conocimiento. Cuando algo no se comprende, es que la ciencia no ha alcanzado un nivel de desarrollo suficiente para explicar determinados hechos”.
Este primer eslabón, no ha sido comprendido en los medios científicos, quizá por su simpleza o por no haberse explicado con mayor claridad y eficiencia los primeros hechos observados. Suponemos que el inicio de este laborioso trabajo de investigación de Oncología Clínica ha quedado lo suficientemente claro para poder enlazar con el segundo eslabón de esta difícil cadena, y que a continuación exponemos.
En el primer punto (eslabón) hemos expuesto, con la mayor sencillez que nos ha sido posible, un breve estudio sobre la importancia y las consecuencias de unos simples hechos observados en la clínica, en los que, hasta hoy, nadie había reparado.
En cambio, en el segundo grupo (eslabón) tratamos de demostrar que, con poca electricidad, sí puede producirse un tumor. Hay menos electrones que se mueven con mayor lentitud, incluso con electricidad subumbral. Este es el caso típico de los organismos desnutridos. Y ¿por qué se produce una mayor lentitud eléctrica? No conocemos otro fenómeno, que es la disminución de electrones en la mielina. Esta hace la función de aislante (dieléctrico). Este tejido disminuye lo mismo que sucede en el resto del organismo falto de alimentación. Por lo tanto, disminuye también el tejido conjuntivo, los lipoides, aminoácidos y proteínas, esencialmente. Todos estos elementos tienen carga negativa (–); los electrones son arrancados con mayor dificultad por existir una menor intensidad eléctrica. Es lógico.
En estos casos, los nervios tienen menos vitalidad por su debilidad adquirida al carecer de los principios nutritivos que contiene la mielina. En las células de los organismos desnutridos desciende también el número de mitocondrias y, por lo tanto, de ATP. Y, ¿por qué disminuye el número de mitocondrias? La causa que aportamos consiste en la falta de electricidad. Al disminuir su electricidad, disminuye su actividad química. El ATP se forma por el metabolismo de la grasa y la glucosa; la grasa, lógicamente, disminuye o desaparece en las células de los organismos desnutridos, y simultáneamente disminuye o desaparece la electricidad mitocondrial; ahí tenemos el porqué existen menos mitocondrias, y, por tanto, menos moléculas de ATP. La actividad celular se hace más lenta. El cáncer, lógicamente, se produce con mayor lentitud.
La prueba de laboratorio efectuada a treinta ratas así lo demuestra. Esta experimentación la describimos en las pruebas que también exponemos en este estudio.
Nos mostramos tranquilos y muy contentos con el trabajo de investigación que venimos efectuando durante muchos años. “Es admirable el esfuerzo de los estudios saludables, aunque no se consigan sus frutos” (Séneca). Pero es triste no poder contar con la colaboración y medios suficientes para así poder avanzar más y mejor para la consecución del fin propuesto. “Generosa hazaña es aspirar a cosas grandes, intentar alcanzarlas sin mira a sus propias fuerzas” (Séneca).
Este segundo punto, hasta hoy, ha sido motivo de diversas contradicciones. Unos investigadores mantienen el criterio de que el cáncer es más frecuente en el hambriento que en el bien nutrido. Hemos visto, con razonamientos y pruebas, que no es así.
Creemos que este segundo eslabón de la cadena engarza correctamente con el primero. Y así tratamos de seguir siendo fieles a nuestros conceptos y teoría: la teoría electrobioquímica. Apostamos a que en este segundo punto estamos cargados de buena dosis de razón. Y nos explicamos: la razón tiene que desplegar de manera sistemática un conocimiento que ya está contenido por entero en ella. La facultad de la razón, como tal, en ningún momento es sometida a crítica. Esto supone, indudablemente, una clara satisfacción moral y apropiamiento de un estímulo que es necesario para la supervivencia de cuantos nos dedicamos a la investigación científica. Y mucho más, por tratarse del cáncer.
Mucho nos ha costado esbozar y tratar de demostrar este segundo punto. Nos daremos por satisfechos si sólo lo hemos conseguido parcialmente, que no es poco. ¿Conseguiremos enlazar correctamente el tercer eslabón con el anterior? Vamos a intentarlo.
Empezaremos con este tercer punto (eslabón) con la siguiente interrogante: ¿qué diferencia existe entre los nervios portadores de poca electricidad y los potenciales eléctricos débiles? Con respecto a la influencia en la producción tumoral, vemos que tienen una acción distinta. Cuando un nervio tiene pocos electrones, significa debilidad del elemento conductor: actúa más lentamente la corriente eléctrica por falta de grasa, aminoácidos y proteínas, que son las materias que proporcionan al medio conductor los electrones. Es decir, que en los nervios de los organismos desnutridos existen las dos cargas eléctricas, la positiva (+) y la negativa (–) a partes iguales.

En cambio, en los potenciales eléctricos débiles existen normalmente más cargas eléctricas positivas,6 aunque las personas sean de una constitución física sana y fuerte. Así acontece en el corazón, diafragma, yeyuno e íleon, ciego, etcétera; por lo que resulta muy raro que si un nervio conduce cargas eléctricas de signo positivo mayormente, pueda producir un gran aumento de calor, radiaciones ionizantes, radiolisis, radicales libres, etcétera. De aquí, que dichas partes orgánicas padezcan muy raramente de procesos tumorales malignos. La casuística universal así lo confirma y demuestra.
¿Existen otros factores que justifiquen la ausencia neoplásica en determinadas partes orgánicas? Venimos trabajando sin cesar desde el año 1966. Y hemos llegado siempre y en todo momento a la misma conclusión: nuestra patología eléctrica, a la que hemos dedicado lo suficiente para hacer comprender la importancia tan decisiva que tiene en la formación de todo tipo de cáncer, sin excepción alguna. Al menos, así lo creemos, como a continuación vamos a tratar de demostrar. Y lo iniciamos con el cuarto y último eslabón (grupo).
Este cuarto grupo (eslabón) corresponde a los casos donde existen grandes potenciales eléctricos. Con esta inervación motora, el cáncer se produce con mayor facilidad y frecuencia, siendo más peligrosos y frecuentes en unas partes orgánicas que en otras, pero siempre teniendo como causa principal la presencia y acción de elevados potenciales eléctricos.
Decía el Profesor, Dr. Demetrio Sodi Pallarés (fue propuesto para Premio Nobel) que había demostrado lo siguiente: “Las células malignas avanzan con mayor rapidez cuando hay mayores intensidades eléctricas”. ¿Qué pasa cuando la intensidad eléctrica es baja? Ya lo hemos visto: las pruebas de las 30 ratas (15 nutridas y otras 15 bien alimentadas) y el experimento de laboratorio efectuado por el Profesor, Dr. Mario Gosálvez, sobre “Células Filamentosas Templadas a Baja Tensión” (a las que ya hemos hecho referencia), parecen confirmar que, al disminuir la electricidad celular, disminuye el número de mitocondrias. La presencia de las mitocondrias es necesaria para la ejecución de funciones vitales, que son imprescindibles para la vida celular.
Y, ¿qué sucedería si la electricidad con sus dos cargas eléctricas deja de actuar? Ya lo hemos visto: que no podría producirse acción química alguna. Por lo tanto, las terminaciones nerviosas motoras, que están en contacto permanente con las células gliales, no pueden excitarlas para producir la queratina. Esta sustancia proteica aparece en el cáncer junto a los radicales libres, radiolisis, etcétera, como ya hemos apuntado.
¡Qué importancia tiene la primera observación (el primer eslabón) al desaparecer toda la hiperqueratosis de los pies del hemipléjico, parapléjico, etcétera! Vemos cómo los sucesivos eslabones de la cadena se van relacionando perfectamente unos con otros, hasta el último, que condiciona y demuestra todos los procesos tumorales. ¿Estamos lejos de la realidad, del verdadero origen de todo tipo de cáncer? A lo largo de nuestra vida dedicada a esta investigación, no hemos recibido una sola respuesta para rebatirla de forma concluyente.

COMENTARIO

En todo proceso tumoral, sin excepción, existe siempre alta intensidad de corriente eléctrica, salvo las excepciones que aparecen al final de la Tabla PeGFer. Por el contrario, ningún cáncer se produce sin electricidad. Y si hay una corriente eléctrica subumbral, sí puede producirse también el tumor, pero con mayor lentitud por una disminución de electrones, tanto en el soma celular como en el axón.
La mitosis celular, por tanto, es favorecida por la presencia de elevados potenciales eléctricos.4 Si estos desaparecen, ¿se produciría la curación tumoral al cesar la actividad química celular? ¿Daría lugar a los casos en los que se produce la curación espontánea del cáncer? No conocemos otra causa que provoque dicha curación. Pero esto es otro punto a debatir.
Decía Descartes que, “para que el conocimiento sea total, es necesario que se deduzca de las primeras causas; sólo cuando estas se encuentren bien sentadas, es decir, cuando los cimientos del edificio sean firmes, será posible estar seguro de la solidez de posteriores descubrimientos, hasta abrazar todas las dimensiones de la realidad”.
Han quedado expuestas nuestras primeras observaciones. Hemos procurado reforzar y dar credibilidad a nuestro primer eslabón y relacionarlo de forma convincente con los sucesivos eslabones, hasta llegar al final de la cadena, aportando cuantas pruebas clínicas y de laboratorio nos ha sido posible aportar.
Sólo falta poner el candado y su llave correspondiente. Pero este cierre no nos corresponde ejecutarlo: el alto tribunal científico se encargará de ello. Pedimos a cuantos investigadores se interesen por esta teoría, con su experiencia, reflexión y razonamiento podrían encontrar un final claro y contundente. Todos los que nos dedicamos a esta difícil y laboriosa investigación, precisamos nuevas aportaciones capaces de confirmar, negar o rectificar, tanto en la vertiente positiva como en la negativa.
Al planteamiento de los cuatro eslabones que forman la cadena de la teoría electrobioquímica, hemos considerado de interés esbozar otras consideraciones, como engarces complementarios, para así intentar hilvanar aún más una serie de secuencias que reafirmen su íntima relación con los eslabones iniciales.
En torno a esta cadena existen enganchados una serie de importantes complementos que también merecen ser conocidos. Pero estos complementos forman parte de otros estudios que oportunamente se expondrán, como la metástasis, la curación espontánea del cáncer, etcétera.

MITOCONDRIAS FILAMENTOSAS TEMPLADAS AISLADAS CON BAJA TENSIÓN (Profesor, Dr. Mario Gosálvez Gosálvez. Servicios de Laboratorio
de la Clínica Puerta de Hierro, Madrid)

“Se ha desarrollado un método para el aislamiento de las mitocondrias del hígado y riñón de roedor, con una mínima tensión mecánica y química.
Se lleva a cabo una homogeneización suave de unos 3’5 gramos de tejido mojado (14ºC), en 40 ml de sacarosa 350 mM, EDTA 1mM, ATP 1mM, y 0,1 mg/ml de inhibidor trypsin (pH 7.7, 14ºC). El tejido se centrifuga en un tubo de 50 ml a 2.700 r.p.m. (900 g) durante cinco minutos (14ºC). Lo que flota se distribuye, pasando a través de estopilla, en 8 tubos de 50 ml, que se centrifugan a 3.750 r.p.m. (1730 g) (14ºC) durante seis minutos. Las ocho píldoras que se obtienen son muy ricas en mitocondrias pesadas y se dejan como píldoras, a 14ºC, hasta las pruebas bioquímicas y biofísicas. Las fracciones mitocondriales templadas aisladas con baja tensión, principalmente cuando se aíslan en momentos de profundo descanso animal, presenta una baja proporción de control respiratorio, una baja proporción de ADP/O, una alta actividad ATPase, y son capaces de sostener producción de ácido láctico de la glucosa o el fosfoenolpiruvato si se suministra con tejidos, con métodos crioprocesales dirigidos a preservar la ultraestructura cercana al estado “in vivo”, muestran numerosas mitocondrias con uno o más filamentos de aproximadamente 25, 10 ó 5 nanometros de diámetro, los filamentos parten radialmente de la membrana externa de la mitocondria con o sin conos que sirven de puntos de anclaje. Los filamentos mitocondriales y los conos se pierden casi totalmente por la recentrifugación de la mitocondria, muy diluida, a 7.000 rpm (2ºC, pH 6.8), o por la adición a las píldoras o a las suspensiones mitocondriales de bajas cantidades de proteasas, lipasas, colchicines, cytochalasines o disolventes orgánicos. Los principales carcinógenos naturales y químicos son agentes muy efectivos para la defilamentación mitocondrial a diferentes niveles de concentración siempre mucho más bajos que aquellos que se necesitan para sus efectos mutagénicos. La pérdida de conos y filamentos por uno o varios de estos tratamientos elevan la proporción del control respiratorio mitocondrial y la proporción de ADP de forma diferente, mientras disminuye intensamente la actividad de ATPase y causa una marcada pérdida de producción de ácido láctico asociado mitocondrial. Las mitocondrias filalmentosas están presentes en varios otros tejidos y especies diferentes del riñón e hígado de roedor. Son escasas en momentos de alta movilidad animal, bajan con la malnutrición y se incrementan con anoxia y por tratamiento con modificadores opuestos al cáncer. Un, aparentemente universal, nuevo mecanismo estructural subcelular, que tiene gran importancia en la regulación del metabolismo de la energía de la vida, ha sido descubierto. Además, este nuevo sistema estructural parece ser alterado de diferentes formas, en cáncer, varias enfermedades degenerativas y la senilidad”.
***
Ha quedado demostrado, con experimentos en roedores, cómo disminuye el número de mitocondrias cuando hay una deficiente nutrición: las células pierden energía, no solamente la eléctrica, sino también las energías mecánica y química. Cuando un organismo no se nutre debidamente, forzosamente se debilita también la vitalidad de la conducción nerviosa.
Con este importante y sensacional descubrimiento científico del investigador español, el Profesor, Dr. Mario Gosálvez, se ha demostrado la poderosa influencia que tienen las mitocondrias, no sólo por el hallazgo de un nuevo mecanismo o sistema estructural subcelular de gran importancia en la regulación del metabolismo de la energía de la vida, sino también, facilitar con ello unos nuevos conceptos, o estudios, para poder descubrir de forma definitiva cómo se altera la estructura celular en los casos de cáncer, incluso de otras enfermedades de carácter degenerativo y en la senilidad.
Dicho descubrimiento, no cabe la menor duda, tiene mucha más importancia y trascendencia de la que en un principio se pensó. A partir de este gran hallazgo científico, convencidos estamos, se abrirá un abanico de importantes y trascendentales investigaciones que, hasta hoy, el mecanismo a seguir se mostraba inescrutable.

BIBLIOGRAFÍA

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3.       KANDEL E., JESSELL TH. M. y SCHWARTZ J.; Neurociencia y Conducta. 2a edición. Páginas 25, 33, 35, 47, 51, 67, 68, 71, 72, 129, 133, 146, 162, 169, 175, 187, 188, 203, 239, 241, 243, 245. J. Stummpf, ed., Impr. Grafilles, Madrid (1999).
4.       DEMETRIO SODI PALLARÉS; Magnetoterapia y Cáncer. 2ª edición. Páginas 111, 184-186, 188, 189, 193, 194, 198, 199, 141, 175, 193. (1995).
5.       TESTUT-LATARJET; Anatomía Humana; tomo 2. Editorial Slava Editores S.A. (1975).
6.       ORTUÑO ORTIN M.; Física para Biología, Medicina, Veterinaria y Farmacia. 1ª edición. Páginas 331, 361, 362, 369, 370, 377, 380, 399-401. Editorial Hurope, S.L. (1996).
7.       GILLIAN POCOCK y CHRISTOPHER D. RICHARDS.; Fisiología Humana. La base de la medicina. 2ª edición. Páginas 442 y 443. MASSON (2005).
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9.       GONZÁLEZ BARÓN, M.; Oncología Clínica. Edit. Mono Comp. S.A., 2ª edición (1998).

 

SECCIÓN III

NUTRICIÓN Y CÁNCER CON DIMETILBENZOANTRAZENO
EN RATAS “AD LIBITUM” Y CON DIETA LIMITADA
(Prueba efectuada por el Profesor, Dr. Bartolomé Ribas Ozonas)

Durante décadas ha sido estudiada la relación entre la incidencia de tumores y dieta en ratas y ratones, incluyendo el efecto de ingestión total de alimento, su valor calórico y los parámetros individuales. Mientras Tannenbaum1 estudia el efecto de la desnutrición en el inicio y crecimiento de tumores en ratones, nosotros hemos repetido el experimento en ratas Wistar, introduciendo como nuevo parámetro la administración de un agente cancerígeno: el dimetilbenzoantrazeno (DMBA), agente inductor de carcinomas y papilomas.2, 19
Se inició el experimento con 30 ratas Wistar (Fig. 6) que se distribuyeron en jaulas y se mantuvieron siete días en observación, a las que se les proporcionó dieta estándar y agua “ad libitum”. El experimento se prolongó a lo largo de un año, con la observación cotidiana, realización de fotografías y toma de muestras de los tumores correspondientes.
Los animales se constituyeron en dos grupos de 15. El primer grupo, mantenido con dieta y agua “ad libitum”. Al segundo grupo, para alcanzar el estado de desnutrición, se le proporcionó una dieta limitada de 6 g/animal/día, con un incremento en relación al transcurso del experimento hasta 10 g/animal/día. La dieta estándar específica para ambos grupos de roedores procede de la Firma Harlam, España, con una composición completa de principios inmediatos, minerales y vitaminas, según el Comité de Nutrición Animal.19
Al inicio del experimento, los animales de ambos grupos fueron distribuidos de dos en dos en las jaulas, de acuerdo con las normas de calidad, seguridad y espacio según normativa de la Unión Europea (Directiva 86/609/CEE). Sin embargo, posteriormente, y en vista de la conducta de los animales desnutridos (que se impedían la bebida unos a otros) se colocó un animal por jaula, para facilitar el libre acceso a la bebida y comida por igual. Se mantuvieron en sus jaulas distribuidas en estanterías “ad hoc” en el animalario de la institución, climatizado, con ciclos estándar apropiados luz/oscuridad, y bajo anestesia con éter se realizaron fotografías con cámara Olympus (Fig. 6). Todos los animales fueron pesados semanalmente.
A los dos grupos de animales se les administró 30µg/100g/rata de 9,10-dimetil-1,2-benzoantraceno (DMBA, Sigma, D-3254) por vía subcutánea una vez a la semana, a la concentración de 1mg/ml de dimetilsulfóxido (DMSO, Merck, Articulo-9678, Alemania) mediante jeringuilla de insulina. Se aplicó el programa de dosis según Iversen.3
Este trabajo se enmarca en una serie de experimentos sobre nutrición y dieta, cáncer e intensidad de la transmisión nerviosa. Tannenbaum1 observó claramente que los ratones con cáncer, sobrealimentados, morían antes que los subalimentados con dieta limitada.
En animales desnutridos, con dieta completa pero restringida, sus mitocondrias procesan un restringido número de electrones; la carga eléctrica es limitada y se sintetizan cantidades de ATP más bajas que en condiciones fisiológicas y bioquímicas normales. En las ratas con dieta “ad libitum”, gracias a la síntesis y al significado energético del ATP, con la colaboración de los aminoácidos y proteínas mitocondriales, la velocidad eléctrica tiene mayor impulso; mientras que en las desnutridas, por disponer de escasa actividad eléctrica, las mitocondrias sintetizan también bajos niveles de ATP. (Ver Tabla 2 y Fig. 6).

FOTOGRAFÍAS

En la fotografía, el Profesor, Dr. Ribas Ozonas, B. y a su derecha me encuentro esbozando una leve sonrisa que refleja mi forma habitual de ser. El optimismo siempre ha supuesto para mí un arma valiosa para la convivencia, para el trabajo cotidiano y para la salud: relaja nuestro sistema nervioso, que no es poco.
El Doctor Ribas Ozonas (a mi izquierda) efectuó un trabajo experimental con 30 ratas; 15 desnutridas y otras 15 nutridas (ver fotos a continuación). Se demostró que un organismo desnutrido ofrece mayores dificultades para la formación y proyección de la malignidad celular, al disminuir el número de electrones (oxidación). En las ratas bien nutridas se produce una mayor excitabilidad y mayores intensidades eléctricas, al abundar durante su trayecto gran cantidad de electrones (reducción), procedentes de la mielina (grasa, aminoácidos, proteínas, etcétera). Con esta prueba, se confirma también lo que propugnaba el Profesor, Dr. Sodi Pallarés, D., que precisamente fue propuesto para premio Nobel. Decía, que “las células malignas actúan con mayor rapidez cuando existen mayores intensidades eléctricas”. Con la prueba de las ratas se confirma una vez más su postulado.
A continuación ofrecemos como muestra del experimento efectuado en el Instituto de Salud Carlos III, de Majadahonda (Madrid), varias fotografías de ratas correspondientes a los dos grupos: nutridas y desnutridas. Lo presentamos en sus distintas fases del experimento.
En las ratas nutridas los efectos cancerígenos aparecen antes: a los siete meses. En las desnutridas, los mismos efectos y con las mismas dosis del cancerígeno empleado para los dos grupos, aparecieron a los doce meses.
Y concluimos con la siguiente interrogante:
¿Queda aún alguna duda sobre la corriente eléctrica como causa principal de todo proceso tumoral?
ORGANISMOS DESNUTRIDOS
Como consecuencia de la desnutrición, las ratas pierden forzosamente tejido conjuntivo, grasa, aminoácidos y proteínas, esencialmente. La capa de mielina pierde también los mismos componentes que el resto del organismo. Por lo tanto, los nervios pierden cargas eléctricas de signo negativo (electrones).
Por otra parte, al hacerse más lenta y con menos fuerza la intensidad eléctrica, el arrancamiento de electrones de la mielina se efectúa con bastante más dificultad.
Las leyes de la conducción nerviosa nos dice que, para una eficaz y normal conductibilidad nerviosa, los nervios deben estar sanos y fuertes. De aquí que la formación de la malignidad celular tarde más tiempo en producirse en las ratas deficientemente alimentadas que en las bien nutridas.
ORGANISMOS NUTRIDOS
Anteriormente ya hemos expuesto la diferencia que existe entre un organismo desnutrido y el nutrido. En la figura 6 vemos claramente los porcentajes de la formación tumoral entre unas ratas y otras.
A todas las ratas (nutridas y desnutridas) se les aplicó el mismo cancerígeno y con idénticas dosis. En la figura 6 se aprecia la diferencia existente de peso y volumen entre las ratas desnutridas y las bien alimentadas.
En las 15 ratas desnutridas hay una acusada delgadez de las neuronas, especialmente de los axones. El tejido conjuntivo, los lipoides, proteínas, etc. han disminuido ostensiblemente. Esto nos hace pensar que la electricidad sea más lenta al perder vitalidad los conductores nerviosos.

TABLA Y FIGURAS

BIBLIOGRAFÍA

1.       TANNENBAUM, A.: The initiation and growth of tumours. Effect of underfeeding. Am. J. Cancer, 38, 335-350. (1940).
2.       NELSEN, F. AND PLADZIEWICZ, J. R. Intermolecular electron transfer reactivity determined from cross-rate studies. Accounts Chem. Res., 35, 247-254. (2002).
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7.       DR. DALE DUBIN; Electrocardiografía Práctica. 3ª edición. Editorial McGraw-Hill Interamericana. Páginas 8, 9, 23, 73, 74, 76, 77 y 153. (2000).
8.       MORROS SARDÁ, J.; Elementos de Fisiología. 8ª edición. Editorial Científico-Médica. Páginas 71, 1.069. (1961).
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10.     LATARJET-RUIZ LIARD; Anatomía Humana; tomo 1º. 3ª edición. Editorial Médica (Panamericana). Página 199. (1999).
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12.     C. WALTON SWOOPE; Curso Completo de Electricidad; 3ª edición. Editorial Bailliri, S.A. Madrid. (1941).
13.     WILLIAM H. TIMBIE; Elementos de Electricidad; 3ª edición. Editorial Bailly Bailliere, S.A. Madrid. (1941).
14.     KADEL, E., JESSELL, TH. M. y SCHWARTZ, J.; Neurociencia y Conducta; 2ª edición (J. Stummpf, ed.), Impr. Grafilles, Madrid. Páginas 25, 33, 35, 47, 51, 67, 68, 71, 129, 133, 146, 162, 169, 175, 187, 188, 203, 239, 243, 245. (1999).
15.     GONZÁLEZ BARÓN, M.; Cáncer y Medio Ambiente. Edit. Noesis-Madrid. Páginas 43, 49, 51, 59, 62, 63, 67. (1997).
16.     SODI PALLARÉS, D.; Magnetoterapia y Cáncer; 2ª edición. Páginas 141, 175, 184-186, 188, 189, 193, 194, 198. (1995).
17.     DICCIONARIO OXFORD-COMPLUTENSE; Física; 1ª edición. Editorial Complutense, S.A. Madrid. Página 434. (1998).
18.     GONZÁLEZ BARÓN, M.; Oncología Clínica; 2ª edición. Edit. Mono Comp. S.A. Páginas 16, 283, 370. (1998).

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