Cáncer virásico. Etiopatogenia y tratamiento

CÁNCER VIRÁSICO. ETIOPATOGENIA Y TRATAMIENTO

 

ÍNDICE

Agradecimiento
Resumen. Palabras clave
Cáncer virásico
Comentario
Bibliografía

AGRADECIMIENTO

Quizá sea este mi último trabajo de investigación científica. Motivo: la edad se impone. Sólo podría continuar si las circunstancias me lo exigen. Pero es muy difícil encontrar personas de la valía de que es portador el Dr. Alfredo López, cirujano cardiovascular y cofundador y director editorial de PortalesMédicos.com. Mucho he agradecido (y nunca olvidaré) el contenido de su muy atento y reconfortador escrito del 21 de febrero de 2011, con motivo de mi carcinoma de recto. Afortunadamente, mi enfermedad ha desaparecido de forma radical.
Muchas gracias, doctor, por su atentísimo escrito.
A usted va dedicado este difícil y laborioso trabajo de investigación sobre la “Etiopatogenia y tratamiento del cáncer virásico”.
Gracias también a todos los responsables y colaboradores de la revista electrónica PortalesMédicos.com
Pedro García Férriz

RESUMEN

Siempre nos hemos manifestado en el sentido de que todos los procesos tumorales tienen el mismo origen: la excitación celular.
El cáncer virásico también tiene su iniciación en una excitabilidad de la membrana celular. Esta patología acontece también en los tumores virásicos que se producen en el pie. Aquí ofrecemos un estudio sobre la etiopatogenia tumoral virásica. El tumor virásico del pie nos ha servido como base y plataforma de lanzamiento para intentar  la búsqueda de nuevos elementos conceptuales que puedan justificar su conexión con todos los tumores virásicos de nuestro cuerpo.
Todos los tumores virásicos (eslabones) deben tener, y así lo creemos, una íntima relación entre sí, de tal manera que no exista la menor duda de estar relacionados con la misma cadena (la cadena electrobioquímica). Aquí pretendemos encontrar  y demostrar esa relación.
PALABRAS CLAVE
Electricidad, hormonas, excitabilidad de la membrana celular y virus.

CÁNCER VIRÁSICO

Siguiendo la misma línea de investigación sobre todo tipo de cáncer, tratamos de demostrar que existe una gran semejanza entre todos los procesos tumorales, incluidos los producidos por virus. Lo fundamentamos en que sus características son altamente similares desde el punto de vista etiopatológico, aún siendo peculiares en cada uno de ellos por el lugar del tejido en que se originen.
Todos los procesos tumorales tienen su origen partiendo desde una misma causa: la electroquímica. Ya hemos demostrado en otras publicaciones (así lo creemos) cómo se producen todos los tumores no virásicos. Aquí vamos a exponer cómo todos los tumores virásicos tienen una similar etiopatogenia, pero con una notable diferencia: sus respectivas características dependen del órgano o región en donde se inicia el referido proceso tumoral. Y para demostrarlo, vamos a establecer un sencillo estado comparativo entre un tumor producido en el sistema esquelético (voluntario) y otro en el sistema neurovegetativo (involuntario).
En los tumores virásicos del sistema esquelético pondremos como ejemplo a los papilomas plantares del pie.1,2,3 Estos papilomas son tumores benignos, no expansivos. Se conocen distintas cepas de virus en estos tumores. La papila del pie es muy rica en vasos y nervios; en ella se produce un proceso electrobioquímico en el que intervienen principalmente la electricidad y la acetilcolina (ACh), una hormona que acompaña siempre al sistema nervioso. Junto a la electricidad actúan también los componentes químicos propios de la papila: aminoácidos, proteínas, las mitocondrias y el ATP.1,2,3
La propia electricidad y la acetilcolina intervienen como excitantes de la papila. Dichos tumores suelen aparecer con mayor frecuencia en la edad infantil,1,2,3 y a medida que la edad va avanzando, su formación se reduce ostensiblemente. Estos mismos papilomas (y con idénticas características por pertenecer también al sistema esquelético) aparecen en las manos, pero con menor frecuencia. En esta región, son más propios en la edad adulta, por estar sometidas las papilas a continuos roces. El roce, como se sabe, produce electricidad. La influencia decisiva de las hormonas, junto a la electricidad y los componentes químicos propios de la papila, pueden producir en determinadas circunstancias un proceso electrobioquímico causante de virus.
Por lo tanto, los virus son efectos, como las células malignas de todo proceso tumoral no virásico. Así pues, la causa de todos los efectos de cualquier tipo de neoplasia, incluidos los tumores virásicos, radica en una patología electroquímica. Al afectar al gen celular, esta patología pasa a un nuevo proceso: el electrobioquímico.
Tanto en las papilas como en las células de cualquier tejido, la acetilcolina (ACh) adquiere una función esencial. En ambos sistemas (voluntario e involuntario), esta hormona se libera en los mismos terminales nerviosos.4 Su enzima, la acetilcolinesterasa, tiene su acción específica.
En los dos tipos de tumores virásicos de ambos sistemas, siempre están presentes los aminoácidos, porque son constituyentes universales de la célula. La glicina y el glutamato son dos de los veinte aminoácidos comunes de las proteínas de todas las células.4 Todas ellas actúan intensamente en el proceso electrohormonal o electrobioquímico, según en la región donde se produzca un tumor con presencia de virus.
Como vemos, tratamos de demostrar aquí cómo y por qué se producen los referidos virus. En todos los tumores, sin excepción, actúa el ATP, que, al igual que otras pequeñas sustancias, funciona como transmisor químico y como activador del referido proceso electrobioquímico.
Consideramos, pues, que “todos estos elementos químicos y biológicos, junto a la electricidad, son suficientes para que pueda producirse un proceso tumoral en cualquier parte de nuestro organismo”. En la formación de estos dos tipos de tumores que se producen en ambos sistemas, influye de forma decisiva la siguiente diferencia: “En el sistema esquelético impera la actividad eléctrica sobre las acciones químicas, mientras que en el sistema neurovegetativo actúan con mayor actividad y amplitud las actividades químicas sobre la presencia eléctrica”.5
Aquí tratamos de confirmar que “todos los procesos tumorales, sin excepción alguna, tienen una misma iniciación: la excitabilidad celular”. Si esto es así (y es lo que pretendemos demostrar), lo que procede es combatir su causa. Pero, ¿cómo? Disminuyendo la intensidad eléctrica. Y esto se consigue restableciendo el equilibrio electroiónico que acontece en la membrana celular.
Pero esto hay que demostrarlo, y lo hacemos con un caso clínico que yo mismo he padecido recientemente. Se me detectó un carcinoma rectal. Se me practica una analítica, que resulta normal. En la colonoscopia se llega hasta el ciego, apreciándose un pequeño pólipo a 40cm del ano, que se extirpa. Entre 8-12cm, proceso neoformativo excrecente que abarca el 50% de la circunferencia, no estenosante. Se hace biopsia. Su diagnóstico es de neoplasia de recto.
Seguidamente, se me aplican 25 sesiones de radioterapia, que se hacen simultáneamente con la quimioterapia. Esta consiste en tomar capecitabina 500mg, que tolero perfectamente. Me niego a ser intervenido quirúrgicamente. Era para mí una gran oportunidad para demostrar que el tratamiento que actualmente se practica en todo el mundo es incompleto.
Mantenemos la creencia de que hay que reducir la intensidad eléctrica y conseguir el restablecimiento electroiónico de la membrana celular. Es imprescindible mantener el equilibrio iónico del cociente o índice de Loeb. En el tratamiento de mi enfermedad lo he practicado y demostrado. El cáncer de recto me ha desaparecido totalmente en menos de 25 días de iniciado el tratamiento con quimioterapia y radioterapia, y llevando una especial y rigurosa alimentación.
Por lo tanto, para que la vacunación contra cualquier tipo de neoplasma virásico tenga un mayor éxito, consideramos imprescindible atacar a la causa: la intensidad eléctrica. Si se consigue restablecer el equilibrio electroiónico de la membrana celular de la forma ya indicada, la vacunación tendría mayor eficacia. Su expansión se hace por vía conectiva (intersticial) y por vía nerviosa. Decimos también por vía nerviosa ateniéndonos a la “ley de Maxbell” que postula lo siguiente: “Los efectos que la electricidad produce en su punto de origen, también se producen en su punto o puntos terminales”.
La investigación científica de Laboratorio puede confirmar o negar cuanto aquí se ha expuesto. Con esta imprescindible prueba de investigación se podrá determinar que “las células malignas y los virus que aparecen en los tumores tienen una misma etiopatogenia: la excitabilidad celular provocada por una patología electroquímica”.
Esperemos estar en el camino de la verdad.

COMENTARIO

Todo investigador científico que viva y sienta hondamente la profesión, no debe tener nunca miedo a los posibles o seguros errores que puedan cometerse. Es más, un mayor número de errores supone un claro indicio de la intensidad de su trabajo. Y si al final no se consigue el fin propuesto, no hay que sentir miedo alguno, por la sencilla razón de que en toda profesión investigadora el fracaso no existe. Toda persona sensata y de sentido común no dudará en ningún momento, y reconocerá el esfuerzo que se ha realizado y sin miras a recompensas materiales. Esta es ya, de por sí, una impagable conquista moral.
Ante este panorama nos sentimos muy reconfortado. Jamás nos hemos planteado darnos por vencidos, a pesar de las múltiples dificultades que arrastra la amplia gama de temas relacionados todos ellos con el Sistema Nervioso.7
En este estudio que acabamos de exponer, “el que siempre ejecuta toda acción es el sujeto: la electricidad”. Sin el “sujeto” no hay actividad alguna; e incluso puede darse la circunstancia de que aparezca elíptico (ausente), como en el caso de la enfermedad de Alzheimer.2 Pero, precisamente por su ausencia, ha provocado unos terribles y devastadores efectos causantes de dicha enfermedad (véanse los trabajos publicados).6 Como vemos, “la electricidad es imprescindible en nuestro organismo para que puedan efectuarse todo tipo de acciones bioquímicas”.
Se sabe que la electricidad produce virus al contactar con el agua. Luego, no debe extrañar que en nuestro organismo se produzcan virus por una patología electroiónica que es la causante del proceso electrobioquímico. Este proceso puede ejecutarse en cualquier parte del cuerpo al ponerse la electricidad en contacto con el hidrógeno y el oxígeno del agua (H2O) junto a los elementos químicos que ya hemos mencionado.
El virus es el agente más pequeño que se conoce y que se caracteriza por su capacidad de reproducirse o replicarse solo a nivel intracelular. Contiene una sola clase de ácido nucleico, el ADN o ARN.
De aquí que no resulte extraño ni sorprendente que el virus causante del tumor se produzca tanto en la célula como en la papila. Por todo ello, hemos expuesto con la mayor sencillez posible, un estudio comparativo entre dos tumores que aparecen en distinto lugar (sistema) de nuestro organismo. Con la notable diferencia de que en el sistema neurovegetativo (o en cualquier célula orgánica) impera la actividad química sobre la eléctrica, mientras que en el sistema esquelético (la papila) sucede el fenómeno contrario. Pero en ambos casos, el virus se produce y reproduce en el interior celular o papilar.
Y concluimos con la siguiente interrogante: ¿Hemos acertado o no en establecer una semejanza entre la etiopatogenia del cáncer no virásico con el producido por virus?
Confiamos en la conclusión definitiva que nos aporte la investigación científica de Laboratorio. Esperamos haber encontrado el camino de la verdad sobre la etiopatogenia de todo tipo de cáncer, virásico o no virásico.

BIBLIOGRAFÍA

1.     GARCÍA FÉRRIZ, P. (1987): Teoría electrobioquímica sobre el Tumor Papilar y el Cáncer. Editorial Riquelme y Vargas.
2.     GARCÍA FÉRRIZ, P. (1997): Una visión alternativa del verdadero origen de todos los cánceres y su tratamiento. Edición del autor.
3.     GARCÍA FÉRRIZ, P. (1998): Cáncer y Electromagnetismo. Edición del autor.
4.     KANDEL, E.; JESSELL, TH. M. & SCHWARTZ, J. (1999): Oncología Clínica. J. Stummpf, ed, pp. 315, 316, 319, 326-328.
5.     MORROS SARDÁ, J. (1961): Elementos de Fisiología. Tomo I. 8a edición. Editorial Científico-Médica, pp. 71, 1.069.
6.     GARCÍA FÉRRIZ, P.: Publicaciones en PortalesMédicos.com. “Alzheimer. Etiopatogenia” (http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/1542/1/
Alzheimer-Etiopatogenia-.html) y “Alzheimer y Cáncer. Nuevas aportaciones” (http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/1804/1/Alzheimer-y-cancer-Nuevas-aportaciones.html).
7.     GARCÍA FÉRRIZ, P.: Publicaciones en PortalesMédicos.com: “Pruebas de Clínica y de Laboratorio sobre el Origen Tumoral” (http://www.portalesmedicos.com
/publicaciones/articles/1462/1/Pruebas-de-clinica-y-de-laboratorio-sobre-el-origen-tumoral.html); “Nuevas aportaciones sobre la escasez de cáncer en el corazón, diafragma y yeyuno e ileon” (http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/
articles/1590/1/Nuevas-aportaciones-sobre-la-escasez-de-cancer-en-el-corazon-diafragma-y-yeyuno-e-ileon-.html); “Electricidad y Cáncer” (http://www.
portalesmedicos.com/publicaciones/articles/2302/1/Electricidad-y-cancer-.html) y “Metástasis y curación espontánea del Cáncer” (http://www.portalesmedicos.com/
publicaciones/articles/2309/1/Metastasis-y-curacion-espontanea-del-cancer.html).

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