Cáncer de recto. Origen y tratamiento (episodio III)

ÍNDICE

Agradecimiento
Petición
Resumen-Introducción. Palabras clave
Cáncer de recto: origen y tratamiento
Comentario final
Conclusión
Figura
Bibliografía

AGRADECIMIENTO

Siempre y en todas las épocas de la vida han existido serias dificultades para darse a conocer y ser valorado en su justa apreciación científica. Incluso nuestro gran premio Nobel de Medicina (1906), don Santiago Ramón y Cajal, encontró no pocos obstáculos para conseguir una bien ganada divulgación científica.
Solamente pretendo que mis esfuerzos de investigación sean conocidos en las más altas cúpulas del campo científico. Actualmente he tenido la inmensa suerte de que mis trabajos hayan impactado en un gran hombre, que ciertamente y con indudable éxito está promoviendo la divulgación científica.
Me refiero al doctor Alfredo López, cirujano cardiovascular, cofundador y director de Editorial Portalesmedicos.com,que ha tenido la gentileza de atender a mis esfuerzos para intentar alcanzar el fin propuesto. Se trata de poner al descubierto de forma definitiva e irrevocable la verdadera etiopatogenia de todo proceso tumoral maligno y su tratamiento.
Necesito mucha suerte. Gracias, doctor, por su noble e inestimable ayuda.
Cordialmente,
Pedro García Férriz

PETICIÓN

Debido a la gran importancia y posible repercusión que podría desprenderse del contenido de los diversos trabajos de Investigación Clínica que recientemente han sido publicados en PortalesMédicos.com, me veo en la imperiosa necesidad de pedir que se me conceda una oportunidad para que todo el esfuerzo realizado durante más de 50 años se vea recompensado: que el contenido de los mismos llegue a ser conocido por un Tribunal Científico altamente cualificado.
Sólo pido esta oportunidad, pero no sé cómo alcanzarla. No obstante, confío plenamente en la ayuda que pueda recibir de un medio acreditado de divulgación científica. En tal sentido pongo toda mi fe y plena confianza en PortalesMédicos.com
Un muy cordial saludo y mi anticipado agradecimiento.

RESUMEN-INTRODUCCIÓN

Este Episodio III que escribo sobre mi propia enfermedad (neoplasma de recto) es un claro exponente de cómo considero que el tratamiento actual que se viene prescribiendo habitualmente en todas las latitudes del planeta, es incompleto. Por ello, los éxitos obtenidos son mucho menores que el número de fracasos. Con el actual tratamiento, sólo se ataca a los efectos del cáncer y no a la causa.
El tratamiento que propugno es el que yo mismo he seguido rigurosamente para mi propia enfermedad. Consiste en lo siguiente: 1) Aplicación de la quimioterapia (capecitabina) y la radioterapia de forma simultánea. La radioterapia se me aplicó con poca intensidad, por creer el doctor Martos que yo me sometería a ser intervenido quirúrgicamente como final del tratamiento. 2) Una sana y nutritiva alimentación, que se describe ampliamente en el Episodio II de esta investigación. 3) De forma simultánea con lo expuesto en los dos puntos anteriores, la aplicación de un electroimán en la región afectada. Y, siempre como último recurso, D) el quirófano.
Empezaremos con el electroimán. Según Maxwell y Einstein: “el electroimán atrae a la electricidad”, y siendo fiel a la teoría electrobioquímica no he dudado en someterme a esta experimentación. El éxito que he obtenido en menos de 25 días puede que sea aceptado como punto de arranque para nuevas y más eficaces investigaciones. También el electroimán frena los impulsos nerviosos (eléctricos) que se inician en la espina dendrítica y en el soma celular.
De confirmarse que en mi total curación ha influido también la aplicación del electroimán, este hecho constituiría un valioso eslabón de la amplia cadena electrobioquímica. Con la aplicación del electroimán he tratado de conseguir vencer la hiperexcitabilidad de la membrana celular y con ello reducir la intensidad eléctrica, tanto en la célula nerviosa como en la muscular. Pero siempre asociado a la quimioterapia y radioterapia.
Con la excitación celular se inicia la causa de todo proceso tumoral. Si no se consigue la excitación, no hay conducción nerviosa, es decir, no hay corriente eléctrica. Y sin corriente eléctrica no puede producirse ningún proceso tumoral. Sin electricidad, en nuestro organismo, es imposible que se puedan producir acciones químicas. Más adelante se explicará el porqué.
Un ejemplo o una prueba más lo tenemos en los casos de cáncer laríngeo y pulmonar7. Planteo la siguiente interrogante: ¿por qué a grandes fumadores no se les ha producido cáncer en el tramo respiratorio, después de haber fumado abundantemente durante su larga vida, y a otros, fumando mucho menos y en menor espacio de tiempo, les ha aparecido el carcinoma? Supongo que la causa estriba en que, las células laríngeas y pulmonares son más propensas a padecer la grave enfermedad cuando son fácilmente excitables. Sin embargo, existen numerosos fumadores en los que dichas células se muestran muy poco excitables. En toda célula existen puntos más excitables que otros. Por ello le presto la debida atención a este planteamiento clínico.
Sin embargo la tráquea es una parte orgánica que no es propensa a padecer de ningún proceso tumoral. La neuroanatomía nos dice que está inervada por nervios procedentes de los vagos recurrentes, ramas del plexo pulmonar y del simpático. Por lo tanto, hay que pensar en que sus células se muestran inexcitables, salvo rara patología.
En este “Episodio III” y último se describen nuevos conceptos con los que trato de reforzar y confirmar la íntima relación que mantienen numerosos eslabones (efectos) dentro de la misma cadena electrobioquímica y sin posibilidad de poder romperse ninguno de ellos. Esta debe ser, así lo creo, la verdadera investigación científica.
Espero que un cualificado Tribunal Científico confirme o rechace los esfuerzos que he realizado durante más de 50 años de lucha persistente y tenaz, sin decaimiento alguno. He sostenido un combate titánico, llevado con una inquebrantable fe puesta al servicio de mis semejantes, apoyándome en una rigurosa epistemología. Es la lógica de la investigación científica, y a ella me he atenido.
PALABRAS CLAVE
Causa.           Hiperexcitabilidad celular, intensidad eléctrica, desequilibrio electroiónico y cociente de Loeb.
Tratamiento.     Quimioterapia, radioterapia, alimentación, electroimán y operación.

CÁNCER DE RECTO: ORIGEN Y TRATAMIENTO

Son innumerables los escritos que se han dado a conocer a lo largo de la historia de la investigación científica sobre la verdadera etiopatogenia del CÁNCER. Actualmente se mantiene el criterio (y con sobrada razón) de que, para que se origine cualquier tipo de carcinoma, es preciso que se produzca la excitabilidad de la membrana celular. Si ésta no se produce, la neoplasia difícilmente aparecerá. El equilibrio electroióncio puede mantenerse siempre inalterable cuando todos los puntos de la membrana celular (tanto nerviosa como muscular) se muestran refrectarios a la hiperexcitabilidad. Por lo tanto, la hiperexcitabilidad neuronal debe ser siempre evitada.
Como se sabe, la membrana celular es muy rica en grasa y proteínas, es decir, está totalmente cubierta de una tupida red de electrones. En la membrana celular existen miles de canales iónicos activados por voltaje, y estos son los que producen el estado eléctrico celular. Los canales iónicos se insertan en la membrana celular. El disparo eléctrico iniciado por dichos canales es captado por el cono axial intracelular, que a su vez lo trasmite rápidamente a través del axón y sus respectivas conexiones (las dendritas, esencialmente) hasta sus puntos diana bajo la “ley de todo o nada”. Al llegar a su punto final (que siempre es de índole muscular o glandular) se producen los mismos efectos o acciones bioquímicas que en su punto de origen (ley de Maxwell).
Hasta aquí, hemos hecho una breve descripción de cómo se produce y se proyecta el mecanismo electrobioquímico desde su punto de origen hasta sus puntos finales (diana). En los “Episodios I y II” se ofrece una descripción más amplia sobre la excitabilidad de la membrana celular y sus respectivos efectos.
Siempre y en todo momento he mantenido un criterio: hay que combatir la actividad patológica que siempre se inicia en el cuerpo y membrana celular, que es precisamente donde radica la verdadera causa de todos los tumores. ¿Y cómo se lucha con garantía de éxito? Ya lo hemos comentado. Hay que reducir al máximo posible la hiperexcitabilidad de la membrana. Si lo conseguimos, con toda seguridad se reducirá simultáneamente la intensidad eléctrica. Y este proceso lleva consigo el inmediato restablecimiento del equilibrio electroiónico que está basado en el cociente (índice) de Loeb, comentado brevemente en el “Episodio II”.
Si la patología electroquímica que acabamos de describir es en verdad la causante de todo tipo de cáncer, hay que demostrarlo. Y a ello vamos.
El tratamiento al que he sido sometido para tratar de curarme ha sido el clásico sistema que actualmente se viene practicando en todo el planeta, es decir: quimioterapia, radioterapia y quirófano. Yo me negué a ser intervenido quirúrgicamente. Tenía mis personales razones: un firme criterio y una inquebrantable fe en obtener mi total curación sin necesidad de ser operado. Y lo conseguí. ¿Cómo? De la conducta que he mantenido colaborando con la prescripción de la oncóloga, la doctora Nuria Cárdenas Quesada.
He sido riguroso con el plan alimentario que describo en el “Episodio II” de esta investigación. Simultáneamente a la especial alimentación, decidí llevar a efecto la aplicación del electroimán directamente sobre la piel de la región anal y fosa ilíaca izquierda. Me he fundamentado en los estudios del escocés James Cleerk Maxwell (1831-1870) sobre la acción del electromagnetismo. Maxwell fue el creador de las ecuaciones que simbolizan “la unificación de la electricidad con el magnetismo”. La teoría clásica del electromagnetismo es, quizás, la ciencia más acabada dentro del concepto ortodoxo de la ciencia dura1. Ante esta realidad, no me he podido resistir a hacer uso del electroimán por las razones que más adelante especificaré. Incluso Albert Einstein (1879-1955) defendió ardorosamente los trabajos de Maxwell sobre el electromagnetismo.
Estudiando lo que nos legaron estos dos inmensos genios, llegué a la conclusión siguiente: si me aplico un electroimán en la región afectada de neoplasia, podría atraer la electricidad hacia el imán y así de este modo la membrana celular se descargaría del excesivo aumento de electricidad y su propia excitabilidad quedaría reducida. Ignoro si ha surtido o no el efecto esperado y deseado. Lo cierto es que me he curado totalmente del carcinoma de recto en menos de 25 días. Creo que me sitúo dentro de la lógica. Si el imán atrae la electricidad, ¿por qué no puede ejercer la misma función aplicando el electroimán directamente sobre la piel?
Si dicho proceso se confirma positivamente, habríamos dado un importante paso para colaborar en el tratamiento sobre el origen de todo tipo de cáncer.
Así pues, el plan alimentario al que me he sometido, junto al electroimán, creo que constituyen dos actividades que complementan y refuerzan el tratamiento clásico de la quimioterapia y la radioterapia. Lo que sí puede asegurarse es que el plan alimentario descrito, bebiendo cerca de dos litros de agua diarios, y la aplicación del electroimán no interfieren en la reconocida eficacia de la quimioterapia y radioterapia.
Pero no conforme aún, sigamos con el tema porque el caso lo requiere y exige.
Se sabe que “un campo magnético altera los caminos de los electrones”1. Es un concepto que he tenido muy en consideración, y además los imanes tienen también una acción regeneradora de los tejidos1. Si esto es así, no es descabellada la decisión que he tomado de aplicarlo en mi propio tratamiento.
El imán, insisto, constituye un campo magnético1 debido a las corrientes microscópicas de sus electrones y a los espines de sus partículas y átomos2. Nuestra corriente eléctrica, involucrada en los potenciales de acción, genera campos magnéticos que se propagan hasta la superficie del cuerpo. Por esta razón, sospecho con evidente fundamento que la aplicación del electroimán en la superficie de mi propio cuerpo ha debido aportar efectos alentadores y altamente positivos.
Si se confirma cuanto acabo de exponer, me veo obligado a pensar y a razonar que estoy ante una verdad. “La razón y la lógica suelen coincidir con la ciencia” (John Stuart Mill) y se acercan a la verdad”. “La verdad impera siempre sobre todo criterio científico por muy elevado que éste sea”. Y ahí voy.
Si me he decidido a confiar plenamente en el uso del electroimán es por la fe y la sólida confianza que he puesto en los trabajos de dos grandes genios universales, Maxwell y Einstein, y al actual tratamiento médico.
Con los imanes, insisto, se puede conseguir una reducción de la hiperpolarización de membrana, es decir, mantener su potencial desde -65 a 75 mV; incluso una mayor reducción, o sea, de -65 a 55 mV.2 A esta última reducción se la denomina despolarización de la membrana.2
Nunca he creído en los resultados que podían obtenerse con la aplicación del electromagnetismo. Pero como yo me jugaba mi propia vida, opté por hacer uso de él. Y me lo apliqué con conocimiento de causa. Me explico: Como se sabe, la membrana plasmática de todas las células se compone de un rico mosaico de lípidos y de proteínas3. Por ello es necesario reducir la ingestión de grasa y de proteínas, para así poder disminuir la cantidad de electrones en la membrana y en la mielina. Y esto repercute en la actividad de los canales iónicos, que precisamente están insertados en la membrana celular.
La corriente que pasa por un solo canal se puede medir mediante la técnica de patch-clamp. Con el empleo de dicha técnica se podría demostrar la intensidad de la corriente tanto en los puntos de origen como en el punto final del proceso tumoral. Su intensidad, lógicamente, debe ser mayor en los casos de cáncer.
Como podrá observarse, en el estudio sobre el mecanismo eléctrico de nuestras células, todos mis esfuerzos van dirigidos especialmente al estudio de las neuronas. En ellas existen tres propiedades eléctricas pasivas que han servido para reforzar mi criterio sobre la gran importancia que pueden tener en la formación cancerosa. Dichas propiedades son: la resistencia de la membrana, la capacitancia (capacidad) y la resistencia axial intracelular3.
A continuación describo una prueba más sobre la importancia que tiene la electricidad en la formación del cáncer. Si se administran cargas negativas a través del electrodo, la separación de cargas eléctricas a través de la membrana se hace aún más negativa, se hiperpolariza. A medida que la corriente administrada es más negativa, el resultado es una hiperpolarización aún mayor3. Por lo tanto,“la relación entre corriente eléctrica y voltaje define la resistencia”, que en este caso se denomina resistencia de entrada3. Y esto es precisamente cuando nos alimentamos mal, abusamos de las grasas, de las proteínas, del alcohol, del tabaco y un extenso etcétera, que tienen una acción esencialmente tóxico-excitante. Ello lleva consigo un excesivo y peligroso aumento de los potenciales eléctricos de las membranas. De aquí que el proceso tumoral se inicie siempre con una hiperexcitabilidad neuronal seguida de una mayor intensidad eléctrica y el consiguiente desequilibrio iónico del cociente de Loeb, referido anteriormente.
También es de especial interés el siguiente dato: cuanto más grande sea la neurona, mayor será la superficie de su membrana y, lógicamente, menor la resistencia, ya que habrá más cantidad de canales pasivos que conducen iones a su través3.
Todo esto que acabo de describrir sobre las propiedades eléctricas pasivas de la membrana debe influir poderosamente en la predisposición de la persona a padecer de cualquier tipo de cáncer. De lo que se deduce (y es lo que trato de demostrar) lo siguiente: es imposible la formación tumoral en las regiones de nuestro cuerpo donde no existe corriente eléctrica. El ejemplo lo tenemos en la extremidades del enfermo parapléjico: nunca se ha conocido ni un solo caso de neoplasia en las extremidades de dichos enfermos4, 8. Es lógico, si no hay electricidad nunca se podrán producir acciones químicas en nuestro cuerpo.
No puedo dudar de que la formación del carcinoma rectal que he padecido es producida por la continua excitación a la que es sometida por la riqueza inervadora que existe en el recto. En mi vida, nunca he seguido un serio control en la comida y bebida; he abusado del pimiento picante y no he rechazado nunca ingerir alimentos grasos, exceso de productos ricos en proteínas y una habitual (aunque no abusiva), costumbre de tomar alcohol.
La mala alimentación, lógicamente, aumenta la predisposición de padecer dicha enfermedad. Hay que saber comer, y seguro estoy que las membranas celulares no podrán alcanzar fácilmente un peligroso aumento de corriente eléctrica. Cuanto más equilibrada permanezca la corriente electroiónica menor será la predisposición.
En tal sentido, el Profesor Doctor Demetrio Sodi Pallarés, que fue propuesto hace 10 años aproximadamente para premio Nobel, demostró que “las células malignas avanzan con mayor rapidez cuando se producen grandes intensidades eléctricas”. Como vemos, las células malignas avanzan menos con poca intensidad eléctrica4,5,6 y desaparecen cuando no hay conducción nerviosa4,6. Sin conducción nerviosa no puede iniciarse la formación tumoral porque sin ella no pueden producirse acciones químicas4,7,8.
Estas pruebas que acabo de exponer nos demuestran la vital importancia que tiene la corriente eléctrica para la formación de cualquier tipo de cáncer, lo que nos invita a pensar que la verdadera causa de todos los procesos tumorales radica principalmente en la hiperexcitabilidad de la membrana, que es donde se inicia el proceso eléctroiónico. De aquí que se deduzca lo siguiente: si una célula neuronal o muscular se muestra inexcitable en todos sus puntos no puede padecer de cáncer. Es el caso de los grandes fumadores, que han abusado del tabaco durante su larga existencia y no han padecido de cáncer en el aparato respiratorio7. Sin olvidar las extremidades inferiores de los enfernos parapléjicos.
Por último, debo matizar mis disculpas por la amplia descripción y reiteración que aquí se ha expuesto. Si así lo he hecho es para intentar concentrar más la atención sobre un tema tan complejo como es la búsqueda de la verdad sobre la etiopatogenia de todos los cánceres.

COMENTARIO

He considerado necesario plasmar una clara y concisa descripción neurofisiológica y electroiónica para hacer comprender mejor la adecuación del tratamiento de Oncología Clínica.
Actualmente, en todo el planeta Tierra, el cáncer se viene tratando esencialmente con el empleo de la quimioterapia, la radioterapia y la intervención quirúrgica. Este sistema de tratamiento lo considero bueno, pero incompleto. Entiendo que“la quimioterapia y la radioterapia sólo atacan a los efectos, es decir, a las células malignas”. Frenan su avance y, seguidamente, el paciente es operado. El resultado final es el mismo desde que se aplica este sistema de tratamiento (hace muchos años ya) y se siguen produciendo muchos fracasos. Muchísimos.
Este tratamiento de aplicación universal debe ser reforzado con otros medios para así conseguir un mayor número de éxitos. El tratamiento que yo he seguido en el carcinoma rectal que padecí ya ha quedado suficientemente expuesto en el “Episodio II” de esta investigación científica. La neoplasia me desapareció por completo en menos de 25 días y me libré de pisar el quirófano al que tanto respeto le tengo, quizás porque he trabajado en el servicio de anestesiología durante más de 40 años. Sí, la verdad es que el quirófano me resulta muy familiar. Pero me resisto a ser ”cliente” de él. De momento lo he conseguido.
Siempre he creído que el tratamiento actual debería ser reforzado con otros razonables medios para intentar frenar la hiperexcitabilidad de la membrana celular, a la que anteriormente he hecho referencia. No obstante debo matizar algo más con el siguiente comentario:
La alimentación que he llevado de forma constante me ha servido para corregir y mantener el equilibrio electroiónico. Beber cerca de dos litros al día de agua de la marca Sierra de Cazorla me ha servido, por su abundancia, para desintoxicar el organismo, y por su composición para ingerir la menor cantidad posible de sodio. Durante mi tratamiento he tomado también calcio + vitamina D y magnesio. Parece ser que he conseguido restablecer el equilibrio electroiónico. Pero esto tampoco me parecía suficiente para combatir mi avanzado carcinoma rectal, por lo que me decidí a emplear el electroimán.
En resumen, la radioterapia, la quimioterapia, la alimentación y el electroimán constituyen cuatro tratamientos distintos, pero que se complementan entre sí adecuadamente. Parece ser que con este nuevo sistema he podido combatir simultáneamente la causa y los efectos de mi propia enfermedad. Este es mi personal criterio llevado a la práctica por mis propias convicciones científicas.
Y finalmente, sólo me resta decir lo que todos esperamos y deseamos: que se alcance la ansiada meta. SUERTE.

CONCLUSIÓN

He tratado de demostrar que “la causa principal de todo proceso tumoral recae sobre la hiperexcitabilidad de la membrana celular, tanto en la célula muscular como en la nerviosa”.
En el Resumen-Introducción de este trabajo ha quedado reflejado con la mayor sencillez y claridad posible, cómo y por qué se produce frecuentemente el cáncer en la laringe y en los pulmones, y en cambio en la tráquea es muy raro que se produzca el carcinoma.
Este cuadro clínico que nos presenta el aparato respiratorio, concretamente la laringe y los pulmones, es el mismo que acontece en el recto, donde he padecido de un avanzado proceso neoplásico, y que se ha curado totalmente en menos de 25 días.
Pienso y creo con fundamento, que estos dos casos clínicos expuestos, uno del aparato respiratorio y otro del digestivo, nos pueden proporcionar una nueva visión a seguir para el tratamiento de todo tipo de cáncer, esté donde esté ubicado.
Así pues, ¡tengamos mucho cuidado con todos los elementos y productos tóxico-excitantes! Cierto es el dicho: más vale prevenir que curar.

FIGURA

 

BIBLIOGRAFÍA

1.     Ortuño Ortiz, m.: Física para Biología, Medicina, Veterinaria y Farmacia. 1ª edición. Editorial Hurope, S.L., Barcelona, pp. 374, 377, 401, 409.
2.     FÍSICA- Diccionarios Oxford-Complutense (1998), pp. 34, 71, 371, 372, 373.
3.     KANDEL, E.; JESSELL, TH. M. & SCHWARTZ, J. (1999): Oncología Clínica. J. Stummpf, ed., pp. 125, 143, 144, 149, 153, 161, 162, 171, 193, 203.
4.     GARCÍA FÉRRIZ, P.: “Pruebas de Clínica y de Laboratorio sobre el Origen Tumoral”, en PortalesMédicos.com (http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/1462/1/
Pruebas-de-clinica-y-de-laboratorio-sobre-el-origen-tumoral.html).
5.     GARCÍA FÉRRIZ, P.: “Nuevas aportaciones sobre la escasez de cáncer en el corazón, diafragma y yeyuno e ileon”, en PortalesMédicos.com (http://www.
portalesmedicos.com/publicaciones/articles/1590/1/Nuevas-aportaciones-sobre-la-escasez-de-cancer-en-el-corazon-diafragma-y-yeyuno-e-ileon-.html).
6.     GARCÍA FÉRRIZ, P.: “Metástasis y curación espontánea del Cáncer”, en PortalesMédicos.com (http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/2309/1/
Metastasis-y-curacion-espontanea-del-cancer.html).
7.     GARCÍA FÉRRIZ, P.:“Tabaco. Por qué no aparece el cáncer en el aparato respiratorio de grandes fumadores”, en PortalesMédicos.com (http://www.portalesmedicos.com/
publicaciones/articles/2364/1/Tabaco-Por-que-no-aparece-el-cancer-en-el-aparato-respiratorio-de-grandes-fumadores.html).
8.     GARCÍA FÉRRIZ, P.: “Cáncer. Pruebas y conclusiones”, en PortalesMédicos.com (http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/3034/1/Cancer-Pruebas-y-conclusiones.html).
9.     GARCÍA FÉRRIZ, P.: “Tumores benignos y malignos”, en PortalesMédicos.com (http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/3125/1/Tumores-benignos-y-malignos.html).
10.   GARCÍA FÉRRIZ, P.: “Neoplasia de recto. Mi propio caso clínico”, en PortalesMédicos.com (http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/3105/1/
Neoplasia-de-recto-Mi-propio-caso-clinico.html).
11.   GARCÍA FÉRRIZ, P.: “Carcinoma rectal” Como se ha curado, episodio II”, en PortalesMédicos.com (http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/3106/1/
Carcinoma-rectal-Episodio-II-Como-se-ha-curado.html).

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