Alzheimer y Cáncer

ALZHEIMER Y CÁNCER.
NUEVAS APORTACIONES

 

ÍNDICE

Resumen. Palabras clave
Sección I: ALZHEIMER
Introducción
Alzheimer (Etiología)
Sección II: CÁNCER
Introducción
Glosario
Prólogo
Por qué se produce el Cáncer
Cómo se produce el Cáncer
Conclusión
Colofón final
Figuras
Alzheimer
Cáncer
Bibliografías
Alzheimer
Cáncer

RESUMEN. PALABRAS CLAVE

Por lógica, es dado a sorprender el título que lleva este trabajo científico: “Alzheimer y Cáncer”. Empezaremos por decir que, en realidad, estas dos temibles enfermedades no se parecen en nada; sus respectivos cuadros clínicos son muy distintos. Para nosotros, en cambio, sí se asemejan en un importante factor: su causa principal. Efectivamente, la causa (sujeto) de ambas enfermedades es la misma: se trata de nuestra propia electricidad. En el cáncer por su presencia, y en el Alzheimer por su ausencia (sujeto elíptico). Por tanto, el sujeto elíptico (electricidad) por no actuar (no aparece), es el responsable principal de la enfermedad.
En la enfermedad de Alzheimer veremos cómo la corriente eléctrica se distingue por su ausencia, y en el cáncer la electricidad se erige como el principal elemento causal. Su sola patología puede producir una neoplasia y a cualquier edad. En cambio, la enfermedad de Alzheimer sólo se presenta a partir de una determinada edad del adulto y en ambos sexos, abundando su prodigalidad a medida que se es más longevo. Por ello, lógicamente, tenemos que pensar en un principio en los órganos genitales.
En este estudio quedarán expuestos todos los factores conceptuales que hemos podido reunir, englobados en un mismo mecanismo electrobioquímico, con la notable diferencia ya apuntada. Se trata también de una patología provocada por una ausencia hormonal que, asociada a la ausencia eléctrica, puede provocar la enfermedad de Alzheimer. Intentaremos demostrar por qué y cómo se produce su mecanismo, partiendo desde una patología genital, y terminando en los centros vegetativos del sistema nervioso central (central vegetativa), siendo el hipotálamo la primera glándula afectada, seguido de la hipófisis, como veremos en la INTRODUCCIÓN de la primera sección de este estudio.
PALABRAS CLAVE
ALZHEIMER: Ausencia electro-hormonal, parasimpático-sacro, corredor celular, hipotálamo, hipófisis. CÁNCER: Presencia patología electrobioquímica.

SECCIÓN I: ALZHEIMER

INTRODUCCIÓN

Inicialmente, se impone efectuar un breve comentario neuroanatómico y neurofisiológico. Es el siguiente:
Las células intersticiales que constituyen el parénquima testicular y ovárico, en la edad adulta (entorno a los 55 años, aproximadamente) pueden perder su habitual facultad de ser excitables. Nos explicamos: la pérdida de esta imprescindible cualidad excitatoria, que debe presidir en todas las células, puede que radique en una patología de dichas células, que más adelante expondremos.
La secreción endocrina del testículo radica en su túnica muscular; y en el ovario, su secreción interna radica en el parénquima endocrino.2 Su estudio merece una especial atención, y a ello vamos. La secreción interna del ovario se produce alternativamente durante el ciclo menstrual:2 cuando sufre sus irregularidades a la edad mencionada, ese ciclo alternativo con la secreción de las células intersticiales, estas pueden sufrir (incluso después del climaterio) un impacto que les haga perder su habitual grado de excitabilidad.
La secreción interna del testículo efectuada normalmente por sus células intersticiales,2 estas pueden también quedar afectadas por una patología originada en las células de Leydig. La secreción externa produce los espermatozoides a partir de las células primarias (células de Leydig), las espermatogonias (fenómeno de la espermatogénesis).2 Los espermatozoides, portadores de los genes, están sumergidos en un líquido fluente segregado por el testículo, y más lejos por la próstata y las glándulas bulbouretrales (de Cooper), para formar el esperma.2
La secreción interna aparece en la plenitud de la pubertad donde condiciona los caracteres sexuales secundarios.2 También consideramos de interés que existe una relación en el conjunto del aparato urogenital (Fig. 3), quedando ambos sistemas afectados en la enfermedad de Alzheimer, puesto que los mismos nervios provienen del plexo hipogástrico inferior, bajo la forma de un tronco único.2 Este acompaña al deferente penetrando a través de sus paredes (Fig. 3).
Ahora bien, ¿cómo se efectúa el contacto de la neurona postsináptica con el punto diana? Trataremos de exponerlo de la forma más sencilla posible: “Al llegar el axón a su punto diana se divide en múltiples ramas, cada vez más finas, estando sus terminales carentes de mielina, facilitando así su contacto electrocelular. Las conexiones neuro-célula diana se establecen únicamente en puntos específicos de la superficie de la célula diana.1 Pero cuando estas células pierden su excitabilidad, pierden su capacidad nutriente. Los terminales nerviosos, al carecer de trofismo, que le es imprescindible para poder subsistir, el nervio muere.1 El sistema parasimpático-sacro deja de ejercer su actividad electrobioquímica, y como del sacro emerge el corredor celular (Fig. 1 y 2), este tampoco puede ya recibir los efectos tróficos procedentes del parasimpático. El canal (corredor) celular llega hasta la parte más alta y más importante de los centros vegetativos del sistema nervioso central (SNC) que es el hipotálamo (Fig. 1 y 2); y el hipotálamo a su vez, al no recibir electricidad del parasimpático, ni ACh (acetilcolina) cesa forzosamente su actividad bioquímica, repercutiendo inevitablemente en la hipófisis, y, lógicamente, su patología afecta gravemente a todo el sistema endocrino del organismo.
Las células hísticas (intersticiales) de los respectivos parénquimas ováricos y testiculares al perder su habitual excitabilidad, repercuten inevitablemente en el parasimpático-sacro. Las fibras preganglionares del parasimpático pelviano sacro se originan en los centros sacros, descritos por Laurelle:2 “abandonan la médula espinal siguiendo los ramicomunicantes de los nervios espinales, se incorporan a las ramas anteriores de los nervios sacros S2, S3 y S4, formando los nervios pelvianos (erectores) que se unen al plexo hipogástrico”;2 y la acción de los nervios pelvianos se ejerce sobre los sistemas genital y urinario (Fig. 3). Por ello, ambos sistemas quedan seriamente afectados desde el inicio de la enfermedad.
Como la transmisión sináptica entre las neuronas preganglionares y postganglionares a nivel de los ganglios se efectúa mediante la acetilcolina2 (ACh), esta hormona al dejar de actual por quedar suprimida la electricidad por falta de excitabilidad de las células intersticiales de los respectivos parénquimas ovárico y testicular, queda afectado seguidamente el corredor celular que es el que lleva la electricidad y la acetilcolina al hipotálamo, produciéndose así, posiblemente, la enfermedad de Alzheimer, que a continuación exponemos.

ALZHEIMER (ETIOLOGÍA)

La enfermedad de Alzheimer se presenta como un conjunto de muy variados síntomas objetivos que tienen su origen en una patología electrohormonal.
Aunque no siempre las observaciones clínicas nos conducen al fin propuesto, en este caso concreto creemos sentirnos positivistas: nos referimos a la observación sobre la edad en que normalmente aparece la enfermedad, y que hemos reflejado en el Resumen y en la Introducción de este estudio.
A partir de los 55 años (pongamos un promedio) suele aparecer la enfermedad. Los síntomas ya los conocemos, con sus lógicas variantes. Pero todos los síntomas encajan en el cuadro clínico que le hace inconfundible. Para nosotros, el Alzheimer se inicia (basándonos en la edad en que aparece) en los órganos genitales. A la edad que hemos hecho referencia, es lógico y normal que empiecen los trastornos fisiopatológicos en las células (vesículas) de Graaf, en el ovario, y en las células de Leydig en el testículo, aunque aparentemente no se manifiesten. Pero parece ser evidente que las células hísticas correspondientes a los parénquimas ováricos y testiculares quedan desconectadas o como ausentes de los terminales nerviosos del parasimpático sacro, o bien haber perdido energía química alterando los factores neurotróficos (nutrición neural). En todo caso, las células hísticas de ambos parénquimas genitales han perdido la facultad de ser excitables, y sin excitabilidad celular no hay conducción nerviosa.
Los factores neurotróficos tienen una misión muy importante en la supervivencia neuronal, y pueden actuar suprimiendo un programa de muerte celular en las células postmitóticas.1 Otras neuronas que parecen depender de sus dianas para sobrevivir (por ejemplo, las neuronas parasimpáticas, y también las neuronas espinales y las neuronas sensoriales) necesitan el apoyo de otros factores neurotróficos relacionados.1 Aquí vemos cómo las neuronas parasimpáticas quedan afectadas al no poder nutrirse sus terminales nerviosos. Desde el mismo punto sacro emerge el canal celular que termina precisamente en la parte más alta y a la vez la más importante de la central vegetativa: el hipotálamo. 1, 2 (Fig. 1)
Antes de referirnos nuevamente al hipotálamo, consideramos necesario conocer un factor conceptual que nos aclarará un poco más la importancia que tiene dicha glándula en la producción de la enfermedad de Alzheimer, y es el siguiente: la capacidad de un axón para alcanzar sus dianas adecuadas, es esencial para la supervivencia de las neuronas.1 Si la diana está ausente, la neurona probablemente morirá.1 Este es el caso que puede concurrir en el inicio de la enfermedad de Alzheimer, puesto que actualmente existen evidencias claras de que las células diana (en el caso que nos ocupa, las células hísticas (intersticiales) de los parénquimas genitales) administran factores neurotróficos que nutren a las neuronas presinápticas durante la información de las conexiones sinápticas funcionales.1
Pues bien, el canal celular (Fig. 2), que tiene su origen en el parasimpático sacro, queda también afectado al no recibir los efectos tróficos que emanan de las referidas células hísticas genitales. Estas células, como todas, tienen que estar debidamente nutridas. De este modo, al faltar la electricidad en el parasimpático sacro y en el canal celular, el hipotálamo no puede ejecutar las funciones bioquímicas que le son características.
El hipotálamo regula el sistema nervioso autónomo (periférico) y la secreción hormonal de la glándula hipófisis. El hipotálamo conecta a su vez con el tálamo y ciertas áreas corticales que reciben información del sistema nervioso periférico (autónomo) 1, 2. Así pues, el hipotálamo y el tálamo constituyen conjuntamente el diencéfalo (cerebro intermedio). Por otra parte, el tálamo procesa y distribuye casi toda la información motora y sensorial que accede al córtex cerebral.1, 2
Cuanto acontece en el hipotálamo repercute también en el hipocampo. Esta doble glándula de forma semicircular (una glándula en cada hemisferio), desempeña un importante papel en la memoria y, por tanto, se ve afectado en el Alzheimer al no recibir la información neuroquímica procedente del hipotálamo. El hipocampo forma parte del sistema límbico.3 Este sistema ejerce un control esencial sobre los sistemas endocrinos mediante la regulación de la liberación de hormonas por el hipotálamo.1, 3
Como podrá apreciarse, pretendemos conseguir una especie de cerco a los centros vegetativos del sistema nervioso central (central vegetativa) cuyo eje central gira sobre el hipotálamo. Al menos, así tratamos de demostrarlo.
En el encéfalo actúa un transmisor químico de acción excitatoria que, por su actividad, debemos tener en su debida consideración. Nos referimos al glutamato. “Este transmisor no puede actuar si no le llega la electricidad”.1 Tampoco puede actuar la acetilcolina (hormona), también de acción esencialmente excitatoria. El estímulo va desapareciendo poco a poco, lentamente, pero de forma implacable, incontenible.
El transmisor químico es una sustancia que se libera por una neurona en la sinapsis, y que afecta de manera específica a otra célula, ya sea una neurona o un órgano efector”.1 Los transmisores químicos de pequeño tamaño molecular ocupan las vesículas activantes.1 Junto a los transmisores químicos descritos, en la central vegetativa se encuentran también el ATP y, sobre todo, el ACh.
Sabido es que la acetilcolina (ACh) llega a las neuronas a través de la sangre; es el transmisor utilizado por las motoneuronas de la médula espinal y, por ende, se libera en todas las uniones neuromusculares. “En el sistema nervioso autónomo, la ACh es el neurotransmisor de todas las neuronas preganglionares y postganglionares del parasimpático”1. De aquí, que le concedamos a la acetilcolina una especial atención y consideración. Esta hormona, como es lógico, tampoco puede actuar si no hay actividad eléctrica. Esta actividad electroquímica permanece paralizada. En la central vegetativa hay ausencia precisamente de electricidad y de acetilcolina (ACh). Prueba de ello es que se ha aplicado el electrochoque, junto con la administración de ACh, y el enfermo ha experimentado mejoría, pero efímera, como es lógico.
Así pues, vemos que el hipotálamo desempeña un papel decisivo en el control de las respuestas del sistema nervioso vegetativo, y también controla el endocrino. Vemos cómo al quedar suprimida la causa, o lo que es lo mismo la electricidad, todos los efectos que de ella dependen desaparecen. El conocimiento actual de la función endocrina del hipotálamo se basa en el análisis de dos tipos de control: el directo y el indirecto, que hicieron Ernst y Berta Scharrer y Geoffrey Harris.1
Los Scharrer desarrollaron el concepto de neurosecreción, la idea de que ciertas neuronas funcionan como transductores neuroendocrinos, capaces de transformar directamente la información neural eléctrica en información hormonal.1 Harris admitió la importancia del flujo sanguíneo que conecta la hipófisis con el hipotálamo (el sistema portal hipotalámico-hipofisiario), y demostró que este nexo vascular indirecto transporta información hormonal desde el hipotálamo hasta la hipófisis. Estas ideas constituyen la base de la neuroendocrinología moderna.1 Conceptos y pruebas que confirman cuanto aquí se ha expuesto sobre la ausencia eléctrica.
Aquí hemos tratado de demostrar la importancia que tiene la ausencia de la corriente eléctrica en los centros vegetativos del sistema nervioso central, posiblemente iniciada en las células hísticas de los correspondientes parénquimas genitales de ambos sexos. Pero, ¿por qué creemos que la enfermedad se inicia en las referidas células hísticas (intersticiales)? Sólo vemos una causa: dichas células aparecen como ausentes debido a que, llegado a una edad determinada (entorno a los 55 años), las referidas células van perdiendo la facultad de la excitabilidad. Esta pérdida de excitación es coincidente con las respectivas disfunciones de las células de Leydig (testículo) y las células de Graaf (ovario), que se producen en la etapa del climaterio. Si se pierde la excitabilidad celular, queda suprimida la conducción nerviosa (eléctrica), y ya se sabe que sin electricidad no es posible que se puedan realizar acciones bioquímicas. Su mecanismo de acción queda reflejado en las figuras 1 y 2, y su explicación la hemos expuesto anteriormente.
Creemos que resulta crucial la época del climaterio. El climaterio consiste en la regresión de los principales fenómenos sexuales femeninos, y marca el fin de una etapa fecunda. Existe también en los seres del sexo masculino, pero es menos acentuado y más tardío. No obstante, la enfermedad de Alzheimer aparece de forma muy parecida en ambos sexos. El climaterio lleva consigo una atenuación de la producción hormonal. Esta disminución productiva de hormonas tiene el efecto de atenuar cada vez más su habitual actividad excitante, repercutiendo también en las células intersticiales de los parénquimas ovárico y testicular. Así pues, los terminales nerviosos del parasimpático sacro cesan en su actividad normal al no existir excitabilidad en dichas células hísticas, quedando interrumpida automáticamente la conducción nerviosa, lo que repercute en la central vegetativa (centros vegetativos del sistema nervioso central): su recorrido neural ha quedado inactivado (Fig. 1 y 2).
Por lo que acabamos de describir, no es extraño que el Alzheimer aparezca a partir de una edad que es coincidente con la etapa del climaterio en ambos sexos, aunque su sintomatología objetiva no se haga perceptible en su etapa inicial.
Ya hemos dicho al principio de este estudio que existe una diferencia sobre la causa principal que produce dos enfermedades muy diferentes entre sí: el Alzheimer y el cáncer. Pero curiosamente, la causa (sujeto) es la misma: nuestra propia electricidad, que en el Alzheimer no existe, no actúa la electricidad (sujeto elíptico).
Resumiendo: hemos tratado de demostrar que “por una misma causa se pueden producir distintos efectos”. La enfermedad de Alzheimer se produce por falta de electricidad, con lo que se demuestra que “sin electricidad no hay actividad bioquímica”. El hipotálamo y la hipófisis sufren el grave impacto que les produce la ausencia eléctrica procedente del parasimpático.
En cambio, en el cáncer la electricidad está siempre presente, bien sola (la electricidad es el mayor excitante que tenemos en el organismo) o asociada a cualquier tóxico-excitante con efectos cancerígenos, como expondremos en la siguiente sección. Y veremos “por qué y cómo se produce cualquier tipo de neoplasia”.

SECCIÓN II: CÁNCER

INTRODUCCIÓN

El trabajo científico que aquí se expone está basado esencialmente en la gran importancia que tiene nuestra propia electricidad en la formación tumoral. La neurona constituye la base esencial para la elaboración de un proceso electroquímico, cuya patología puede producir muchas enfermedades, entre ellas, el cáncer.
Junto al mecanismo electrobioquímico, planteamos una patología genética que, asociados, pueden producir la malignidad celular. Es evidente que sin electricidad no puede producirse ningún proceso tumoral; por consiguiente, vamos a atribuirle a la electricidad y a todos los efectos que de ella se derivan, la máxima responsabilidad de la formación tumoral.
Seguidamente exponemos por qué y cómo se produce el mecanismo electrobioquímico causante de todo tipo de cáncer. Pero hemos creído conveniente anteponer un breve glosario, para así poder comprender mejor el contenido de este delicado estudio.

GLOSARIO

AXÓN.– Conductor nervioso que sale del soma (cuerpo) celular y acaba en el terminal presináptico.
BATERÍA.– Es un aparato que produce una fuerza electromotriz como resultado de una diferencia de potenciales químicos. La membrana celular hace la doble función de batería y de condensador.1
CONDENSADOR.– Material aislante entre dos conductores. En la neurona, la membrana celular (especialmente la doble capa lipídica) es el condensador.9
CONDUCTORES.– Son el citoplasma y el líquido extracelular. Ambos son conductores porque son soluciones de iones.9 El axón conduce la electricidad a gran distancia y con precisión, siguiendo la ley de “todo o nada”.9
CORRIENTE CAPACITATIVA.– Esta corriente y la iónica constituyen la corriente total de la membrana celular. 9
CORRIENTE ELÉCTRICA.– Es la corriente transmitida por iones que fluyen a través de canales iónicos al otro lado de la membrana neuronal; también llamada corriente de resistencia. Cada canal iónico parte de una pila que hace de generador eléctrico.
EXCITACIÓN.– Despolarización de una célula postsináptica, lo cual aumenta la probabilidad de que se genere un potencial de acción (eléctrico).
FIBRA.– Cuando se utiliza solo, el término significa axón; y cuando se refiere a una fibra muscular, se denomina fibra muscular. 9
IÓN.– Átomo o molécula que tiene una carga eléctrica positiva o negativa.
IONES ORGÁNICOS.– Son los aminoácidos. Los iones orgánicos son los únicos que no pueden atravesar la membrana celular. 9
LIGANDO.– Una sustancia que liga, que puede unirse. Típicamente se refiere a un transmisor, hormona o fármaco, u otro agente que se une con un receptor postsináptico.9
PILA ELÉCTRICA.– Es un generador de corriente que transforma la energía química o calórica en energía eléctrica. La asociación de pilas (generadores) en serie existente en la membrana celular se comporta como un generador único cuya resistencia es la suma de las resistencias (canales iónicos) de cada uno de los generadores o pilas. 9
POTENCIAL DE ACCIÓN.– Despolarización eléctrica transitoria “todo o nada” que se propaga activamente a lo largo del axón. Esta señal eléctrica lleva información desde la zona de integración y la de disparo de una neurona hasta los terminales del axón. 9
POTENCIAL DE MEMBRANA.– Diferencia de potencial eléctrico a través de la membrana celular, resultante de la separación de carga eléctrica a través de la membrana celular. Este potencial eléctrico medido en mV, junto con los gradientes de concentración determina el potencial electroquímico que aporta una fuerza motriz al flujo de corriente a través de la membrana celular. 9
TÉCNICA DE PATCH-CLAMP.– Fijación de membrana. Un método para registrar la actividad eléctrica de las neuronas o de pequeños segmentos de membrana, formando un apretado sello entre electrodo y la membrana celular.
TRANSPORTADORES.– Proteínas que atraviesan totalmente la membrana celular, que facilitan el paso de una pequeña molécula o átomo (por ejemplo, los neurotransmisores químicos y la glucosa) a través de la membrana.
UNIDAD MOTORA.– Una neurona motora individual y todas las fibras de los varios músculos que inerva.
UNIÓN ÍNTIMA.– Zona de contacto entre dos neuronas en una sinapsis eléctrica.
VESÍCULA SINÁPTICA.– Orgánulo membranoso que contiene altas concentraciones de neurotransmisores.
ZONA ACTIVA.– Parte especializada de la superficie citoplasmática del terminal de la membrana de la célula presináptica desde la que se libera el neurotransmisor contenido en las vesículas sinápticas. 9

PRÓLOGO

Nuestro trabajo científico sólo persigue ser catalogado como holístico, que intenta adentrarse en el camino de la verdad. Sólo por ser original, no puede ser considerado como un trabajo científico acertado. De los muchos trabajos originales considerados así por sus respectivos autores, la verdad es que son muy pocos los que consiguieron alcanzar la meta pretendida. La verdadera originalidad se halla en la misma ciencia, y el afortunado descubridor de un hecho importante, es el único que puede lisonjearse de haber hollado un terreno escabroso, rebosante de dificultades múltiples.
Como podrá apreciarse en este estudio científico, no van reflejadas normas abstractas, que a nada positivo conducen. Como se podrá observar, hemos elegido el camino fácil empleando el sistema de la sencillez. Por muy complicado que sea el trabajo científico, siguiendo esta línea de conducta, hasta el profano en la materia debe comprenderlo. No podemos ignorar las dificultades que se nos presentarán. De inicio, ya las vamos conociendo. Todo trabajo desconocido siempre se enfrenta con la resistencia de ser admitido, y tanto mayor cuanto mayor es la novedad. En esta situación nos encontramos.
La vía de investigación en la que nos basamos es el sistema nervioso, portador de nuestra propia electricidad. Su patología arrastra consigo tres efectos esenciales: efectos magnéticos, calóricos y químicos. Aquí exponemos su mecanismo electrobioquímico, causante de la ruptura de los dos alelos del ADN y su irremediable formación tumoral.
Creemos saber muchas cosas, pero sólo afirmamos algunas de ellas, como más adelante veremos. Las que afirmamos son aquellas sobre las cuales posan el sentido común, la reflexión y el pleno convencimiento de lo que hacemos, basándonos en las imprescindibles pruebas que aquí se exponen.
Y lo iniciamos con el estudio sobre “por qué se produce el cáncer”, y finalmente describiremos “cómo se produce el cáncer” a través de un proceso patológico del mecanismo electrobioquímico de las células, tanto nerviosas como musculares.

POR QUÉ SE PRODUCE EL CÁNCER

Se admite que cualquier agente cancerígeno es mediado por radicales libres durante la iniciación o excitación celular.1 Todos los radicales libres tienen una duración en su actividad de tres segundos, aproximadamente. En cambio, el radical libre del tabaco (denominado semiquinona) tiene una duración de hasta tres días,1 por lo que el fumar es extremadamente peligroso, sobre todo si se abusa de él, lo que desgraciadamente suele suceder. ¡Maldito tabaco!
El primer radical libre es el superóxido (oxígeno convertido en anión). El segundo radical libre es el peróxido de carbono (agua oxigenada, H2O2).1 La peroxidación actúa directamente sobre los ácidos nucleicos. Al convertirse el oxígeno en anión (carga negativa), la célula experimenta una mayor excitabilidad. Tanto la célula nerviosa como la hística tienen que soportar una mayor carga de electrones y menor cantidad de oxígeno. Esta actividad química no puede realizarse sin la presencia de la electricidad. Sobre su mecanismo nos ocuparemos más adelante.
Consideramos que “todos los procesos tumorales tienen como causa principal a nuestra propia corriente eléctrica”. Trataremos de demostrarlo. Empezaremos por decir, que sin electricidad no hay acciones químicas, y que a mayor intensidad eléctrica, la mitosis de la célula maligna se produce con mayor rapidez.1 Sabido es, que nuestra propia electricidad es el mayor excitante que tenemos en nuestro organismo: la electricidad, por sí sola, es capaz de producir una serie de efectos que contribuyen a la destrucción de los dos alelos del ADN. Para que se produzca el cáncer, es necesario que se produzca la excitación celular. Esta produce y activa la conducción nerviosa. Por el contrario, si no hay conducción eléctrica (nerviosa), no pueden producirse acciones bioquímicas; por tanto, no puede producirse ningún tipo de cáncer, como más adelante vamos a tratar de demostrar.
Así pues, vamos a describir una serie de eslabones (hechos clínicos y de laboratorio) que son coincidentes entre sí y relacionados con una misma causa: la patología eléctrica. Todos estos eslabones van a constituir una sólida cadena dependiente de un mismo sujeto (causa), que ya conocemos.
El primer eslabón (hecho clínico) que conocimos fue un acontecimiento circunstancial. Se trata del caso de un electricista que, arreglando el rótulo luminoso de nuestra propia consulta, sufrió un fuerte contacto eléctrico en la palma de su mano izquierda. Este contacto con la corriente eléctrica le produjo instantáneamente una extensa hiperqueratosis en la referida mano. La estructura y la composición química de esta queratina es similar a la que aparece en los procesos tumorales. En estos procesos, la queratina es producida por una excitabilidad neuronal causada por la corriente eléctrica.
El segundo caso clínico (segundo eslabón) que se nos presentó en la consulta, consiste en que las hiperqueratosis plantares desaparecían en poco espacio de tiempo al aparecer una hemiplejía. Es lógico que se produzca este fenómeno. Al faltar la electricidad, las células gliales dejan de producir queratina. Este es un hecho clínico de efectos distintos al caso anterior. En el primer caso, vemos cómo la intensidad eléctrica, por sí sola, produce la hiperqueratosis, y en el segundo caso es precisamente que al faltar la electricidad no se produce la excitación celular y, por lo tanto, no se puede secretar la queratina.
En tal sentido, hicimos una encuesta a nivel nacional con los compañeros de la misma especialidad. Todos aquellos que tuvieron la oportunidad de contemplar este curioso fenómeno, coincidieron en apreciar el mismo resultado. Pero, no conformes aún, nos desplazamos junto al Profesor, Dr. Bartolomé Ribas Ozonas (Jefe emérito del Área de Toxicología del Instituto de Salud Carlos III, de Majadahonda, Madrid) al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo (España). Nos recibieron y atendieron de forma exquisita la Directora del centro, la Doctora Valdizán Valledor, M.C. junto a sus colaboradoras, las Doctoras Contreras Porta, M.P. y Alcázar Rouslet, M.P. También nos facilitó la labor el Profesor, Dr. Rodríguez Rodríguez, L.P. al proporcionarnos los datos clínicos necesarios de los numerosos enfermos de dicho centro hospitalario.
Ni un solo caso clínico se nos presentó con hiperqueratosis (callosidades plantares) de los muchos enfermos (más de 200) que vimos durante una larga y detenida visita. Pasado este tiempo de consulta, nos reunimos todos los que acabamos de mencionar. Les manifestamos que es imposible la aparición de hiperqueratosis y, menos aún, de cualquier tipo de tumor en las extremidades de dichos enfermos, ya que sin electricidad es imposible la formación tumoral donde se requiere para su formación una prolongada patología electroquímica. Al escucharnos, una de las doctoras nos informó que en dicho hospital se habían dado casos de cáncer de estómago, páncreas y de colon. Nuestra respuesta convenció a todos, al manifestarles que es lógico que apareciera el cáncer en dichas partes orgánicas: el sistema nervioso simpático y el parasimpático siguen portando corriente eléctrica al no afectarles para nada la supresión de la corriente electromotriz producida por una lesión en el sistema nervioso central (SNC). La verdad es que quedaron sorprendidos.
Paso a paso, iremos viendo la vital importancia que tiene nuestra electricidad en la formación tumoral.
La tercera observación clínica (tercer eslabón), consiste en comprobar que con electricidad subumbral puede producirse una neoplasia en los organismos desnutridos a pesar de que en los nervios disminuye el número de mitocondrias y, por lo tanto, también de ATP. El agente cancerígeno, sea endógeno o exógeno, unido a una débil electricidad, es capaz de producir una peligrosa excitabilidad celular. Pero, eso sí, el cáncer se produce con mayor lentitud, como así lo demostramos con la prueba efectuada a 30 ratas (15 nutridas y 15 desnutridas) en el Instituto de Salud Carlos III de Majadahonda (Madrid).
Si con ausencia eléctrica no es posible la formación tumoral, y en cambio, sí es posible con poca electricidad, lo lógico y normal es que con elevada intensidad eléctrica se facilite su producción. Y así sucede. Y de su formación intentaremos demostrar y convencer cómo y por qué se produce un cáncer.
El cuarto eslabón (potenciales eléctricos débiles) tiene unas interesantes características. Los potenciales eléctricos débiles son portadores esencialmente de cargas eléctricas de signo positivo.2 Así, por ejemplo, las sustancias ondulatorias de las ondas electromagnéticas de las dos aurículas cardíacas son portadoras únicamente de cargas positivas3,4 y en el interior de las células del músculo cardíaco, las cargas eléctricas son también de signo positivo. 3, 4
En el corazón, diafragma, yeyuno e íleon (Fig. 1-a) acontecen fenómenos eléctricos muy parecidos. Los potenciales eléctricos de estas cuatro partes orgánicas son débiles “al predominar las cargas eléctricas de signo positivo”.2 Las fases de despolarización y repolarización en el yeyuno e íleon se hacen con mayor lentitud que en el tramo gastro-duonenal.5, 6 El potencial eléctrico en dichas regiones es débil: sus ondas electromagnéticas proceden de las células intersticiales de Cajal, que son muy abundantes en el plexo mesentérico.5, 6 Este plexo es parte del plexo entérico que está entre las capas musculares.5, 6  Del mismo modo que el nodo sinoauricular es el marcapaso del corazón (Fig. 2-a), las células intersticiales de Cajal pueden considerarse como el marcapaso del músculo gastrointestinal.5 Dicho marcapaso establece la frecuencia de potenciales de acción y contracciones musculares. Estas células, como “las células auriculares y ventriculares sólo tienen cargas eléctricas positivas en su interior”.4
Como vemos, la causa por la que no aparece normalmente ningún tipo de cáncer en el corazón, diafragma, yeyuno e íleon es la misma: ausencia de elevados potenciales eléctricos. Hay que especificar y resaltar que en el yeyuno e íleon existe un ciclo de recambio celular muy rápido;5,6 todo el epitelio se renueva en un plazo de 6 días, aproximadamente. Este ciclo de recambio es muy importante.
Estas son, en síntesis, las principales causas por las que apostamos sobre la escasez de cáncer en las regiones descritas. Hemos mencionado unos hechos clínicos (eslabones) en los que un proceso tumoral se presenta raramente. Todos estos eslabones (casos clínicos) están ligados íntimamente entre sí por una misma causa: la electricidad. Si no hay corriente electromotriz, ya hemos visto que no se produce ningún tipo de cáncer. En cambio, el cáncer se produce normalmente con la presencia eléctrica, bien por sí sola o provocada por la colaboración de múltiples agentes cancerígenos, que pueden ser de origen químico, físico, hormonal, traumatismo, alimentario, ambiental, etcétera; es decir, tanto endógenos como exógenos.
Consideramos que hemos trabajado con el suficiente conocimiento sobre esta investigación. Se ha dicho que “todo verdadero conocimiento es el conocimiento de la causa”. ¿Hemos demostrado la causa principal? Creemos que la respuesta es positiva, afirmativa. Hemos tratado de demostrar que todos los efectos corresponden a una misma causa, bien por su ausencia o presencia. Decía Ernst Cassirer que “todo saber consiste en conocer un determinado efecto partiendo de sus causas, y puesto que, además, las causas de todas las cosas concretas son un resultado de las causas de las cosas generales o simples”. Todos los efectos (eslabones) aquí descritos, hemos visto que parten siempre de la misma causa.
Nuestro estudio se ha basado siempre en defender y demostrar la causa. Según el filósofo Hobbes, “la Filosofía es el conocimiento de los efectos o fenómenos partiendo del concepto de sus causas y por medio de conclusiones racionales, o, a la inversa, como el conocimiento de las causas posibles, partiendo de los efectos”. Nuestra investigación ha partido y seguido rigurosamente esta línea de conducta. No podía ser de otra forma. Sabemos que los principios de la ciencia no son objeto de los sentidos ni de la imaginación, y que el entendimiento y la razón son los únicos guías seguros de la verdad. Hemos procurado ser estrictos y concisos, buscando siempre los resortes de la auténtica verdad. No sabemos si lo hemos conseguido, pero sí estamos en condiciones de afirmar que nuestra investigación ha seguido siempre el sendero del más puro realismo.
Si investigamos cuál es la naturaleza de todas nuestras conclusiones acerca de los hechos que hemos apuntado, vemos que todas ellas se remontan, en última instancia, a la relación causa-efectos, que aquí han quedado suficientemente reflejados. Decía Hume que “la Filosofía y la Ciencia se funden para formar un campo único y coherente, dentro del cual no hay estancamiento ni materia aparte”. No podemos imaginar a nuestro capricho los conceptos complejos, ni podemos tampoco tomarlos directamente de las observaciones, sino que tenemos que hacerlos brotar de los elementos fundamentales.
Nuestro trabajo de investigación no está basado en ideas originales, puesto que pocas son verdaderas. Nos hemos aferrado a la realidad, y esta es la aportación de pruebas, tanto de Clínica como de Laboratorio.
Hasta aquí hemos elaborado una fuerte cadena compuesta de una serie de eslabones que encajan entre sí, sin romperse ninguno de ellos. Todos responden a una misma causa. Este fenómeno es esencial y básico en toda investigación científica. Así pues, ya hemos dejado sentado suficientemente cuál es la causa y todos los efectos que de ella dependen, es decir, hemos intentado convencer y demostrar el verdadero origen de todo proceso tumoral, o sea, su causa.
Demostrar por qué se produce una determinada enfermedad es lo esencial, lo más importante, como decía el sabio español, Profesor Doctor Santiago Ramón y Cajal (premio Nobel en 1906) en su libro “Los tónicos de la voluntad”. Pero cómo se produce (aun no siendo tan vital como el porqué) es también imprescindible para tratar de completar la investigación.7 Se debe conocer con la máxima precisión posible su mecanismo íntimo, desde su iniciación hasta el final del proceso electrobioquímico, como a continuación exponemos.

CÓMO SE PRODUCE EL CÁNCER

El mecanismo electrobioquímico que propugnamos se compone y desarrolla en varias fases: excitación celular (iniciación), formación tumoral, proyección, metástasis y fase final.
Actualmente se acepta que el mayor excitante que tenemos en nuestro organismo es la electricidad.8 Nacemos y morimos con ella. Por ello, el cáncer puede aparecer a cualquier edad. Sin la electricidad no podemos vivir, pero en exceso puede resultar muy peligrosa, incluso con un nivel eléctrico normal asociado a un agente cancerígeno tanto endógeno como procedente del exterior. En cualquier caso, la neoplasia se inicia esencialmente con la excitación celular provocada por una patología electroquímica.
La excitabilidad neuronal se debe a su membrana;9 esta es rica en canales de sodio dependientes del voltaje.9 Cuando estos canales se abren, la zona de activación inicia la propagación de un potencial de acción. Este mismo mecanismo se produce cuando hay elevados potenciales eléctricos. Los canales iónicos de las células nerviosas y musculares conducen iones a través de la membrana celular con unas tasas muy elevadas: hasta 100.000 iones por segundo pueden pasar a través de un solo canal.9 La corriente iónica causa los cambios rápidos en el potencial de membrana necesarios para generar un potencial de acción.9 Se sabe que los canales iónicos son proteínas que atraviesan la membrana celular, y que la membrana plasmática de todas las células se compone de un mosaico de lípidos y proteínas (cargas negativas).
Todos estos breves apuntes que acabamos de mencionar, forman parte del mecanismo que interviene de una forma u otra en la formación y propagación de cualquier proceso neoplásico. Se sabe con certeza que la excitación celular se inicia especialmente a través de las espinas dendríticas y del soma celular.
El soma celular es como una batería: esta es un aparato que produce una fuerza electromotriz como resultado de una diferencia de potenciales químicos. Este fenómeno electroquímico se produce de forma semejante en el soma.
La membrana celular ejerce la función de un condensador eléctrico; este es un aislante entre dos conductores. En la neurona, la membrana celular (especialmente la doble capa lipídica) es el condensador, y los conductores son el citoplasma y el líquido extracelular. Ambos son conductores porque son soluciones de iones.9
La corriente iónica es la corriente transportada por iones que fluyen a través de canales iónicos al otro lado de la membrana, también llamada corriente de resistencia. La corriente capacitativa (capacitancia de la membrana) y la iónica constituyen la corriente total.9
El ión es un átomo o molécula que tiene una carga positiva o negativa. Los iones orgánicos son los únicos que no pueden atravesar la membrana celular.9
Estos datos que acabamos de apuntar son de vital importancia para poder comprender con mayor facilidad el mecanismo electroquímico de la célula nerviosa y muscular. En ambas células se produce el potencial de membrana.
El potencial de membrana es la diferencia de potencial eléctrico a través de la membrana celular resultante de la separación de carga eléctrica a través de la membrana celular. Este potencial eléctrico (medido en mV) junto con los gradientes de concentración, determina el potencial electroquímico que aporta una fuerza motriz al flujo de corriente a través de la membrana.9 Así pues, el potencial eléctrico más los gradientes, es igual al potencial electroquímico que fluye a través de la membrana. La membrana está atravesada por proteínas que hacen la función de transportadores, que facilitan el paso de una pequeña molécula, por ejemplo, los neurotransmisores. Así pues, “en la membrana es donde se genera la electricidad”.
El potencial de acción, que es una amplia señal eléctrica de aproximadamente 100-110 mV, se inicia en el cono axónico de la neurona y se propaga sin decaer hasta el terminal presináptico, según el principio de “todo o nada”. Este proceso electroquímico puede medirse y demostrarse a través de la técnica de patch-clamp, incluso en pequeños segmentos de membrana, por ejemplo, la de un solo canal iónico.9
Se sabe con certeza que, las señales eléctricas (potenciales de acción) son conducidas a una velocidad que oscila aproximadamente entre 1 y 100 m/s. Un aumento en el potencial de membrana (por ejemplo, desde -65 a -75 mV) se denomina hiperpolarización, y una reducción (por ejemplo, de -65 a -55 mV) se denomina despolarización. Y que la excitabilidad neuronal se debe a la membrana celular.
Así pues, el inicio de nuestra electricidad se realiza en la membrana celular que es rica en canales de sodio (Na) dependientes del voltaje. Cuando estos se abren, la zona de activación inicia la propagación de un potencial de acción o señal eléctrica.
Hemos dicho que el disparo eléctrico se realiza en el cono axial intracelular, en cuya zona el voltaje es de 10 mV y donde sólo existen canales de Na, lo que facilita y potencia la ejecución del disparo eléctrico. Este disparo de electricidad es también facilitado por las proteínas nucleares, citosólicas y mitocondriales, que tienen todas ellas una acción motora. Estas proteínas, junto al ATP secretado por las mitocondrias, constituyen un conjunto de factores que contribuyen a la actividad celular y al impulso eléctrico. El axón por donde fluye la electricidad se compone de neurofibrillas (neurofilamentos), microtúbulos y los microfilamentos, que tienen también una actividad motora. Los neurofilamentos (neurofibrillas) están relacionados con una familia de proteínas denominadas citoqueratinas, encargadas de secretar la queratina.9 Por ello, es normal que también aparezca la queratina en procesos tumorales malignos.
Los axones de las distintas clases de motoneuronas que se destinan a músculos diana diferentes, emergen de la molécula espinal mezclados por entre las distintas raíces nerviosas espinales. Estos axones tienen el mismo mecanismo electroquímico que el que está destinado a dianas glandulares. El diámetro del axón, junto a las propiedades eléctricas pasivas de la membrana, influye en la propagación del potencial de acción (eléctrico).
El axón (conductor eléctrico) efectúa la sinapsis eléctrica y la sinapsis química. En la sinapsis eléctrica, la hendidura sináptica es pequeña y la corriente generada por el potencial eléctrico en la neurona presináptica pasa directamente hacia la célula postsináptica gracias a los canales de unión especializados, denominados canales de la unión íntima.
En la sinapsis química, la hendidura sináptica es mayor y no existe este tipo de canales (de unión íntima).9
“Como consecuencia de la complejidad estructural y de la arquitectura molecular de las sinapsis químicas, pueden existir gran variedad de enfermedades”,1 entre las que incluimos el cáncer, debido a la alteración de este tipo de sinapsis.
La sinapsis eléctrica proporciona una transmisión instantánea de la señal eléctrica. Produce una activación rápida y sincronizada de las células interconectadas.
De todas las células del cuerpo, las células nerviosas (punto esencial de nuestro estudio) son las que tienen la especial capacidad de comunicarse rápidamente la una con la otra a gran distancia y con gran precisión, cualidad que puede proporcionarnos luz sobre la producción metastásica.
“La transmisión sináptica es básicamente eléctrica”9 puesto que sin la electricidad no puede efectuarse acción química alguna. Se sabe que la transmisión eléctrica se produce aunque la entrada sea subumbral. Un simple estímulo despolarizante subumbral produce una despolarización pasiva en las células presinápticas y postsinápticas.9 Está demostrado que una electricidad subumbral junto a un tóxico excitante, puede producir el cáncer. Como vemos, la corriente eléctrica se hace acreedora de que se la catalogue como la causa principal y denominador común de todo proceso tumoral maligno.
En el terminal axónico, la señal eléctrica descarga la liberación focalizada del transmisor químico que se desplaza a una pequeña distancia hasta su objetivo.9 La comunicación neural tiene dos características especiales: la rapidez y la dirección precisa.9
Continuemos (por su gran importancia) con el axón. El cono axónico celular tiene un umbral más bajo que el soma (cuerpo) celular debido a que posee una densidad mayor de canales de Na+ dependientes del voltaje.9 El cono axial intracelular tiene un voltaje de 10 mV, mientras que en el cuerpo (soma) celular es de 30 mV. Y resulta curioso y sorprendente que el disparo eléctrico se efectúe en el lugar de menor voltaje. Este fenómeno electroquímico parece ser atribuido a que en el entorno del cono del axón sólo existen canales de sodio, que actúan como excitantes.
La excitación celular activará primero la membrana del cono axónico.9 El potencial de acción (eléctrico) originado en el cono axial, alcanza el umbral en la membrana del soma (cuerpo) neural y al momento se propaga al resto del axón. 9
Antes de continuar con el disparo eléctrico es interesante recordar las clases de contacto más comunes en la célula nerviosa: los contactos axosomáticos, axoaxónicos y axodendríticos donde las sinapsis pueden efectuarse en el tallo o en las espinas dendríticas.
La electricidad del cono axónico activa los canales iónicos, y los canales producen electricidad.9 La electricidad llega hasta el interior de los terminales nerviosos. En las sinapsis, las señales eléctricas se transmiten a la hendidura sináptica. Los receptores postsinápticos activan directa o indirectamente a los canales iónicos,1 y así, sucesivamente, hasta alcanzar el punto diana, “zona receptora donde se verifican las mismas acciones electrobioquímicas que en su punto o zona de arranque” (Ley de Maxbell).10
Sospechamos que los genes que codifican para los canales iónicos pueden aportar importante información para el estudio oncológico. Actualmente se acepta que “los canales iónicos son básicos para controlar los cambios rápidos en el potencial de membrana. Estos cambios se asocian con la generación del potencial de acción (eléctrico)9 y con los potenciales postsinápticos de las células diana”.9
Los genes que codifican para los canales iónicos pueden agruparse en familias. Los miembros de cada familia de genes tienen secuencias de aminoácidos enormemente similares. Una familia incluye a todos los genes que codifican para canales iónicos selectivos para Na+, K+ y Ca2+.
Otra familia comprende a los genes que codifican para los canales activados por transmisores químicos (acetilcolina, ácido γ-aminobutírico (GABA), la glicina o el ácido glutámico). 9
Una tercera familia de genes incluye a los que codifican para los canales de las uniones íntimas, canales especializados que comunican el citoplasma de dos células en las sinapsis eléctricas.9
Si los canales iónicos son el blanco de varias enfermedades como la miastenia gravis o el síndrome de Lambert, ¿por qué los genes que codifican para los canales iónicos no pueden constituir un interesante punto que merezca ser estudiado con especial atención? La patología de estos genes, asociada con otra patología eléctrica, pensamos que podría producirse un proceso electrobioquímico y causar la malignidad celular.
También nos ha llamado mucho la atención la similitud entre el tumor primario y los demás tumores metastáticos. Esta semejanza estructural y química entre todos estos tumores, sospechamos que pueda deberse a la patología de los genes de los canales iónicos. Los genes son idénticos en el inicio y final del recorrido electrobioquímico. Si a este fenómeno le acumulamos el principio de Maxbell, visualizamos un campo que merece ser investigado en profundidad. La ley de Maxbell nos dice que “las acciones que se producen en el inicio de la corriente eléctrica son idénticas a las acciones que se producen en su punto final”.
Si este proceso electrobioquímico se ajusta a nuestras sospechas, habríamos dado un paso muy importante. ¿Podría ser el cáncer una enfermedad genética atribuida a los genes que codifican para los canales iónicos? De cualquier forma, creemos que la causa principal de todo tipo de cáncer se debe a la patología de nuestra propia actividad electrobioquímica, generada en la membrana celular por un estado de constante excitabilidad.

CONCLUSIÓN

Acabamos de describir someramente cómo funciona el mecanismo neural desde su inicio (excitación) hasta los terminales nerviosos (diana). Aquí se impone efectuar, por inevitable, una lógica pregunta: ¿qué sucedería en el organismo con la presencia y constante actividad de grandes potenciales eléctricos?
Hemos asimilado una creencia: las grandes intensidades eléctricas conmocionan y alteran peligrosamente a todos los genes que codifican para los canales iónicos. Los canales iónicos (que conducen normalmente 100.000 iones por segundo) en el caso de producirse una mayor intensidad eléctrica, el número de iones aumenta, y a su vez, al aumentar la cantidad de iones aumenta también la intensidad eléctrica.9 Pero el inicio de este proceso electroquímico va precedido siempre por una excitación de la membrana celular.
Se ha demostrado que sin electricidad no hay acciones químicas. Con poca electricidad, en unión con un producto o elemento tóxico-excitante, el cáncer puede producirse. Cuando los potenciales eléctricos son débiles, donde predomina la presencia de cargas eléctricas de signo positivo, es muy raro que se produzca neoplasia alguna. Es el caso del corazón, diafragma, yeyuno e íleon, salvo patología. Se ha comprobado que con la presencia de grandes intensidades eléctricas, la mitosis celular maligna se produce con mayor rapidez.1 La sola presencia de la electricidad asociada a cualquier acción tóxico-excitante, ya hemos visto que también puede producir un proceso tumoral, aunque la electricidad no llegue al umbral. Pero cuando falta la corriente electromotriz pueden producirse determinadas patologías, entres ellas, la enfermedad de Alzheimer.
Como hemos visto, el cáncer se produce siempre con la presencia eléctrica y el Alzheimer por su ausencia. ¡Qué distintos son los efectos de una y otra enfermedad, partiendo de la misma causa!
Con lo que se demuestra que por una misma causa se pueden producir distintos efectos. Y la causa principal de la ENFERMEDAD DE ALZHEIMER y del CÁNCER, la atribuimos a la ausencia y presencia, respectivamente, de nuestra propia electricidad.

COLOFÓN FINAL

No podíamos dar por concluido este estudio sobre el Alzheimer, sin efectuar la siguiente interrogante: ¿por qué no se aplica la técnica de patch-clamp en las células intersticiales del parénquima ovárico o testicular para hallar la existencia o no de excitabilidad y el voltaje de las mismas? Con la técnica de patch-clamp se puede medir directamente la corriente, incluso la electricidad que fluye por un solo canal iónico.
Consideramos que, de existir zonas excitables en dichas células, nuestro esfuerzo en la investigación habría perdido credibilidad. Por el contrario, si las referidas células de dichos parénquimas carecen de excitabilidad, tendríamos que pensar que estamos en buen camino.
Para más comodidad y facilidad, la prueba se podría hacer en el parasimpático sacro. Si no conduce corriente eléctrica habríamos dado un importante paso para la consecución de la verdadera etiopatogenia de la enfermedad de Alzheimer.
Esperemos.

FIGURAS

- ALZHEIMER
– CÁNCER

BIBLIOGRAFÍA

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12.     GONZÁLEZ BARÓN, M.; Cáncer y Medio Ambiente. Páginas 43, 49, 51, 59, 62, 63, 67. Editorial Noesis-Madrid (1997).
13.   GONZÁLEZ BARÓN, M.; Oncología Clínica. Edit. Mono Comp. S.A., 2ª edición (1998).

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