“Investigar no es llorar”

–Ha publicado doce libros sobre Oncología clínica, el último traducido al inglés.

–Está considerado uno de los fundadores de la Podología moderna en nuestro país.

Pedro García Férriz es de ese tipo de personas incansables que no temen a la adversidad, que piensan que el esfuerzo es suficiente para salvar todos los obstáculos. Hasta tal punto cree tener una misión en la vida, que incluso decidió jubilarse antes de su fecha, para poder disponer de más tiempo que dedicar al trabajo, a la labor que ha marcado toda su existencia profesional: la investigación sobre el cáncer. Y está convencido de que, finalmente, llegará el triunfo, que en su caso no significa otra cosa que el reconocimiento, por parte de la comunidad médica, de su aportación científica en el campo de la oncología clínica.

“En mi caso, la jubilación supuso una alegría. Pedí jubilarme anticipadamente para poder dedicarme por entero a mi proyecto de investigación”.

Nacido hace 79 años en La Carolina, toda su trayectoria profesional se ha desarrollado en Jaén, desde que obtuvo una plaza de Practicante de la Beneficencia Provincial a través de las correspondientes oposiciones. “Desde entonces no he hecho otra cosa que trabajar, y estoy supersatisfecho de lo que he conseguido. Nunca pude imaginar hasta donde llegaría en este campo”, confiesa al hacer el repaso de su currículo. En realidad, al principio desempeñaba no una sino cuatro actividades simultáneas, al mismo tiempo: las de practicante, podólogo, director de una fábrica de plantillas ortopédicas y piezas accesorias, con ocho personas a su cargo. Y, por si fuera poco, sus estudios sobre hiperqueratosis, papilomas y cáncer.

DOCE LIBROS PUBLICADOS

Y es en esta última faceta en la que considera que, finalmente, su aportación ha sido mayor:

“Sobre estos temas, que constituyen la base de mi actividad profesional, ya he escrito doce libros. Todo surgió como consecuencia de iniciar en mi consulta la observación de unos pacientes que sufrían hemiplejia, en los que habían desaparecido las callosidades, en brevísimo espacio de tiempo. Eso me llevó a pensar que, al suprimirse la corriente electromotriz, la electricidad de nuestro cuerpo, no había funciones químicas. A partir de ahí, inicié los estudios sobre los papilomas y sobre el cáncer. En definitiva, trato de demostrar que, donde no hay electromotricidad, jamás se puede producir cáncer. Imposible. Y con poca electricidad, sí se puede producir el cáncer, pero más lentamente. Sobre esta afirmación obran en mi poder las suficientes pruebas que lo demuestran, tanto de clínica como de laboratorio”.

Pedro García Férriz está a la espera de publicar otro libro que aporta nuevos datos sobre su teoría en el campo de la oncología clínica. En esta ocasión será también traducido al inglés, porque considera que así llegará más fácilmente a la comunidad internacional interesada en el problema.

“Por mis estudios se ha interesado también, muy recientemente, una revista científica mejicana, que me ha publicado un artículo, seleccionado entre numerosos trabajos de contenido similar. Es más, para el próximo mes de septiembre, he sido invitado a pronunciar una conferencia sobre este tema en aquel país. Estoy en conversaciones para ello”.

PREMIO NACIONAL DE PODOLOGIA

Desde el principio, sus trabajos en el campo de la Podología llamaron la atención hasta el punto de ser considerado uno de los fundadores de esta especialidad en nuestro país. En 1972 obtuvo el primer Premio Nacional de Podología, galardón que para él supuso la máxima recompensa posible, junto con la concesión del Título de Honor por parte de la Universidad Complutense de Madrid.

Su jornada laboral, ahora como antes, le lleva a encerrarse entre cuatro y seis horas diarias para dedicarlas a sus estudios sobre el cáncer, con unas energías que el considera intactas. “Estoy estudiando con la misma capacidad que lo hacía cuando tenía veinte años. Todavía no noto el cansancio y mi memoria sigue intacta”.

Paralelamente, ha desarrollado unas técnicas aplicadas en Podología que le permiten poner en práctica sus conocimientos y avances en la materia:

“Se trata, en todo caso, de una cirugía menor. Yo tengo una técnica propia denominada la onixis lateral y bilateral de los dedos gruesos del pié, con la que se evita la extirpación de la uña. No se trata de una enfermedad grave, en todo caso. Los papilomas son una dolencia de origen hormonal, que afecta a los niños entre los siete y doce años, y suele ser más frecuente en las niñas. Son tumores benignos que se curan fácilmente”.

AVANCES EN MATERIA SANITARIA

En términos generales, no ha variado su concepción de la sociedad y sus necesidades con el paso de los años. Valora, por encima de todo, los avances en capítulos esenciales, como la asistencia sanitaria, muy distintos ahora de los tiempos en que comenzó su tarea profesional:

“En medicina se ha producido una evolución muy favorable, además de otros aspectos de la vida. En mis inicios, como anestesista en el Hospital San Juan de Dios de Jaén, se utilizaban cloroformo y éter, con gran exposición a los enfermos de estas sustancias. De hecho se producían muchas complicaciones por esta causa. Ahora, con las nuevas técnicas, es muy difícil que se ponga en peligro a los pacientes”.

FALTA DE APOYO OFICIAL

Su único reproche tiene por objetivo, precisamente, el campo que mejor conoce: la investigación:

“Lo que ocurre en España es que no se apoya la investigación. Prueba de ello, es que, en una conferencia del catedrático Ahumada aquí en Jaén, afirmó que nuestro país sólo cubría el 0,46 por ciento de los trabajos de investigación, mientras Inglaterra lo hacía en un 86 por ciento. Estamos a la cola en materia de investigación. Esto es lo que me ha llevado a salir al extranjero para exponer mi trabajo. Y estoy decidido a hacerlo. En mi caso, nunca he recibido ningún tipo de ayuda oficial. Todo el dinero que he ganado con mi trabajo lo he invertido en investigación: viajes, libros, documentos, todo he tenido que costearlo de mi propio bolsillo. No puedo decir, como otros, que investigar en España es llorar. Para mi ha sido disfrutar. Aunque la realidad es esa”.

Pedro García Férriz espera que su lucha no haya sido e balde y alguien tome el testigo de su proyecto para continuar la tarea. Y que todo no se reduzca a un problema de prejuicios:

Yo comprendo ese punto de vista: ¿quién va a prestarme atención a mi, cuando hay otras teorías distintas sobre el mismo tema? Sobre el cáncer hay miles de estudios diferentes y ninguno coincide. Cada uno tiene su teoría y yo soy uno más, y además con la etiqueta de podólogo, que plantea un inconveniente muy serio. El hecho de no ser médico ha sido y es un serio inconveniente. Por eso salgo al extranjero, a ver si así me atienden mejor, y mi último libro se traducirá al inglés”.

Su condición de podólogo no fue obstáculo, sin embargo, para dictar una conferencia en el salón dorado del Instituto Carlos III, reservado exclusivamente para profesores. Allí tuvo la oportunidad de mostrar sus avances en el campo de la oncología y recibir la felicitación de numerosos catedráticos y especialistas del cáncer.

Esta es su lucha. Una doble lucha contra la enfermedad del cáncer y la incomprensión de la comunidad científica.

PRIMER PODOLOGO DE JAEN Y DESTACADO ARBITRO DE FUTBOL

Pedro García Férriz fue el primer podólogo que tuvo Jaén y uno de los primeros en ejercer esta especialidad como tal, en toda España, motivo por el cual recibió la insignia de plata del colectivo, en el año 1972. Su última obra, para él la mejor de las doce publicadas, trata sobre la Bioquímica del Cáncer. Los beneficios de la venta del libro serán destinados a la causa de la Asociación Provincial de Minusválidos Síquicos (APRONSI), de Jaén.

Aunque considera que Inglaterra es el país que más avances ha conseguido en materia de Oncología clínica, en su opinión los trabajos realizados en España convierten a nuestro país en una potencia de primer orden, que deberán complementarse con una labor paralela de laboratorio.

Su aportación científica ha sido novedosa en el sentido de no seguir una línea basada en investigaciones anteriores. Ha pronunciado conferencias en numerosas ciudades españolas.

La única actividad que se le conoce, ajena al campo asistencial o de la investigación, fue una incursión en el mundo del fútbol, como árbitro. En esa actividad también destacó: logró alcanzar el número uno del escalafón en la temporada 1952-53, a nivel andaluz.

Referencias

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